Si se aprueba el proyecto sobre YPF sin grandes cambios, el Estado nacional compartirá la propiedad accionaria en términos casi de igualdad no solo con las provincias sino, también, con el grupo Petersen, de la familia Eskenazi. Mientras que la española Repsol pasará a ser un accionista minoritario.

Si avanza la expropiación, el poder accionario en YPF se dividiría prácticamente en cuartos: uno de ellos para los Eskenazi, que controlan mayoritariamente el Banco San Juan. Así, Eskenazi conservaría su 25,46 por ciento de participación que tiene en la petrolera. De los tres cuartos restantes, uno es para el Estado nacional (26,03 por ciento), otro para las provincias (24,99). El tercer cuarto sería para Repsol (6,43) junto con los accionistas que compraron las acciones de la petrolera que cotiza en bolsa (17,09).

Pasadas las 19, el Petersen Energía emitió un comunicado clarificando que Sebastián Eskenazi dejó de ser el CEO y gerente general de la empresa YPF.

La totalidad de los directores de YPF, incluidos los miembros del grupo Eskenazi, quedaron afuera de la conducción de la compañía, a partir de la intervención del Estado. Según revelaron fuentes de la empresa, ‘todos los directivos del Grupo Petersen y de Respol están fuera de la compañía, incluidos los Eskenazi‘. El directorio de YPF estaba integrado por un comité de dirección con 16 miembros y por otros representantes.

Según informaba ayer www.lapoliticaonline.com, los Ezkenazi se habrían reunido ayer para definir los pasos a seguir.