La posibilidad de que el Gobierno aplique un “plan B” en caso de que la Corte Suprema de Justicia no avale los aumentos tarifarios puso ayer en evidencia las diferencias dentro del PRO, con posturas contrapuestas de los diputados Luciano Laspina y Nicolás Massot.

Laspina, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la cámara baja, se hizo eco de las palabras del ministro de Energía, Juan José Aranguren, que a su juicio fue “contundente” al asegurar que el Gobierno tiene una alternativa, pero no la hará pública a la espera del fallo de la Corte.

Por su parte, Massot, jefe del bloque del PRO, sostuvo que “el plan B es continuar como antes, continuar con niveles de inflación del 40 por ciento al infinito”, ya que los subsidios representan “siete de cada diez pesos que se emiten desde el Banco Central generando inflación”. “No podemos resolver el problema de la inflación en la Argentina si no regularizamos el problema de los servicios públicos”, disparó.

Laspina enfatizó que Aranguren “dijo que por supuesto hay un curso alternativo de acción” en el caso de que la Justicia impida los aumentos, pero confió en que el máximo tribunal fallará en base a un “equilibrio prudente”. “Creemos que la Corte va a mantener un equilibrio prudente entre la necesidad de reacomodamiento tarifario, que es innegable -la mayoría de los argentinos sabe que las tarifas estaban extremadamente retrasadas-, y una razonabilidad desde el punto de vista de esas tarifas para que lo pueda pagar el conjunto de los argentinos, en particular los más pobres”, reflexionó.

El diputado del PRO señaló que “ayer el ministro Aranguren fue bastante contundente. Dijo: ‘Tenemos un Plan B pero no lo vamos a decir porque vamos a esperar el fallo de la Corte y, en función de eso, vamos a actuar; no queremos condicionar a la Corte diciéndole: Este es nuestro plan B, si la Corte decide A o B‘. Estamos esperando con expectativa ese fallo y acataremos lo que diga la Justicia como siempre lo hemos hecho”, precisó.