Buenos Aires, 8 de septiembre.- "Mi vida está arruinada. Sólo resta esperar el fallo de Casación. Yo fui a todas las audiencias, contesté todas las preguntas, nunca estuve prófugo, acepté todos los careos… Este fallo me ha caído muy mal porque soy ajeno al hecho", declaró el más chico de los hermanos que llegaron a liderar la barra "millonaria".
De ese modo se refirió al fallo que esta tarde lo condenó a él, a su hermano y a otros tres barras a prisión perpetua por el asesinato de Gonzalo Acro, otro joven sindicado como integrante del grupo violento.
Consultado sobre el día del crimen, Schlenker indicó que a la hora de los hechos se encontraba junto a su hermano, Martín Lococo -que hoy también fue condenado- y otras personas en la zona de Puerto Madero. "Y el ataque fue en Villa Urquiza, a más de 20 kilómetros", recordó.
Schlenker reconoció que había tenido una pelea con Acro en la zona de los quinchos del club un día en que tanto él como su hermano habían ido a enfrentar a Adrián Rousseau, otro hincha "caracterizado" que pretendía liderar la barra de River.
"Reconozco que me he agarrado a trompadas en la vida. Sé que está mal. No lo volveré a hacer. Y eso es lo único malo de mi vida", ahondó.
Más allá de las diferencias que lo llevaron a golpearse con Acro, Schlenker aseguró que llegó a tener una relación de amistad con la víctima, con quien incluso llegó a veranear en Mar del Plata y compartir la vida familiar.
Schlenker reconoció que eran habituales las peleas en los quinchos. Es más, confió que llegó a engordar algunos kilos para prepararse para un enfrentamiento que estaba pautado con Rousseau. "En las peleas el peso es determinante", reflexionó.
Schlenker aseguró que fue a la cancha desde 1993 hasta 2007 e incluso llegó a recorrer el mundo junto a la Selección, pero niega rotundamente haber sido uno de los jefes de la denominada barra de River.
"Yo paraba con la hinchada y es verdad que viajaba con ellos. La verdad que me arrepiento de todo eso", completó.
