El asesinato de José Luis Cabezas, ocurrido en enero de 1997, sigue siendo uno de los hechos más graves y simbólicos contra la libertad de expresión en la historia reciente de la Argentina. A 29 años del crimen, su nombre continúa asociado al valor de informar y a una consigna que atraviesa generaciones: “No se olviden de Cabezas”.

Este domingo, y como cada 25 de enero, familiares, amigos y colegas recuerdan a Cabezas y alzan la bandera de lucha, llevando a cabo diversos encuentros y manteniendo en pie su labor como reportero gráfico y periodista.

Se espera que se realicen diversos actos en Pinamar y General Madariaga para conmemorarlo y para que continúe el reclamo de justicia.

Gabriel Michi, editor de Newsweek Argentina y compañero de Cabezas cuando sucedió el hecho, reflexionó hace un tiempo sobre el impacto del asesinato que marcó un antes y un después en la historia del periodismo argentino.

“Lo que ocurrió con José Luis generó un impacto único en la sociedad argentina. Nunca en la historia del mundo ocurrió algo como esto: que una sociedad entera se movilice en defensa de un periodista”, afirmó.

El crimen que sacudió al país

El verano de 1996 fue un punto de inflexión. Junto a su colega Gabriel Michi, Cabezas cubrió la temporada estival en Pinamar, un espacio donde se concentraban dirigentes políticos, empresarios y figuras del poder real de los años 90. Allí, una presencia dominaba el escenario con absoluto hermetismo: Alfredo Yabrán.

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La foto que molestó a Alfredo Yabrán, tomada por José Luis Cabezas y publicada por Noticias en 1996. Un año después, el reportero gráfico fue asesinado en Pinamar.

Empresario ligado al transporte, la logística y la seguridad, Yabrán había sido señalado públicamente por el entonces ministro Domingo Cavallo como jefe de una estructura mafiosa con fuerte influencia en el Estado. Sin embargo, su rostro permanecía oculto. No existían imágenes públicas de él.

Cabezas logró lo que parecía imposible. El 3 de marzo de 1996, la revista Noticias publicó la primera fotografía de Yabrán, tomada en Pinamar. La imagen tuvo un impacto inmediato y se convirtió en una de las fotos más emblemáticas del periodismo argentino. No fue solo una fotografía: fue la ruptura de un pacto de silencio que incomodó a los sectores más poderosos.

Un año después, en enero de 1997, Cabezas regresó a Pinamar, esta vez acompañado por su esposa y sus hijos. El 24 de enero, tras cubrir una fiesta organizada por el empresario Oscar Andreani, fue secuestrado por una banda encabezada por Gustavo Prellezo, con apoyo de policías bonaerenses y bajo órdenes directas del entorno de Yabrán.

A la mañana siguiente, su cuerpo apareció dentro de un auto incendiado en una cava de General Madariaga. La autopsia confirmó que había sido asesinado de dos disparos en la cabeza. La noticia provocó una conmoción nacional sin precedentes y una ola de movilizaciones en todo el país.

La investigación judicial determinó a Alfredo Yabrán como autor intelectual del crimen. El 20 de mayo de 1998, cuando la policía se disponía a detenerlo, el empresario se suicidó en su estancia de Entre Ríos. Por el asesinato de Cabezas fueron condenados integrantes de la banda ejecutora y efectivos policiales, aunque con el paso del tiempo varios de los condenados recuperaron la libertad, un punto que aún genera críticas y debates.

Ese mismo año, el Congreso sancionó la Ley 24.876, que estableció el 25 de enero como el Día Nacional del Reportero Gráfico, en homenaje a José Luis Cabezas. Desde entonces, cada aniversario es acompañado por actos, muestras fotográficas y pronunciamientos de organizaciones periodísticas.