El Senado argentino resolvió aplazar hasta el próximo miércoles la sesión prevista para ayer en la que se iba a debatir si autoriza a un juez a realizar allanamientos policiales a los domicilios y la oficina de la expresidenta y actual senadora Cristina Fernández de Kirchner, que cuenta con fueros parlamentarios.

Fue poco antes de las 11, cuando estaba pautada la sesión, el momento en que llegó al Senado el documento con los fundamentos del juez Claudio Bonadio sobre la medida judicial que reclama realizar allanamientos.

Es por esta razón que algunos senadores alegaron no haber tenido tiempo suficiente para leer el texto remitido por el magistrado. Miguel Ángel Pichetto, jefe de la banca del Partido Justicialista, propuso pasar a cuarto intermedio hasta el miércoles próximo y realizar una sesión ese día para tratar conjuntamente el proyecto de Extinción de Dominio, con el que se busca que el Estado pueda recuperar los bienes incautados en causas por corrupción.

Minutos después, fue el oficialista Federico Pinedo quien tomó esa iniciativa para transformarla en moción, que recibió aprobación de la Cámara. Asimismo, los senadores acordaron otorgar el "carácter secreto o de reserva" al contenido de la documentación enviada por el magistrado.

Cristina Fernández, que no estuvo presente en la sesión, está imputada desde hace poco más de una semana en una causa en la que se investiga una presunta red de sobornos de empresarios de la obra pública a funcionarios de su gobierno (2007-2015) y el de su fallecido esposo, Néstor Kirchner (2003-2007).

El caso salió a la luz por la filtración de unos cuadernos que el chofer de un alto funcionario escribió sobre cómo transportaba en su auto bolsas con millones de dólares que esos empresarios destinaban a miembros del kirchnerismo, entre ellos, supuestamente, el matrimonio presidencial.

 

Lascurain, a las patadas

 


El expresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) Juan Carlos Lascurain protagonizó un

escándalo a la salida de los tribunales: enojado por las consultas de los periodistas acerca de su declaración en la causa de los cuadernos, el empresario insultó y hasta le pegó una patada a un camarógrafo.