Buenos Aires, 9 de abril.- El arzobispo de Buenos Aires,
cardenal Jorge Bergoglio, realizó hoy el tradicional lavatorio de pies a niños con enfermedades terminales en el Hospital Juan Garrahan, y alertó sobre el avance de la droga y otras adicciones en la ciudad durante la misa crismal.

El purpurado porteño destacó la actitud de servicio de quienes
asisten a los infantes en ese centro asistencial pediátrico, al
repetir el gesto de Jesucristo con los discípulos en la Ultima
Cena.

"Quise venir a homenajear a estos héroes anónimos,
desconocidos, que cotidianamente llevan adelante la historia", dijo el primado en la homilía de la misa denominada de la Cena del Señor.

Bergoglio recordó a médicos, enfermeras y voluntarios que el
servicio que ellos prestan "es el verdadero poder, ese que se
presta todos los días".

En este sentido, el purpurado exhortó a preguntarse "desde el
corazón cómo puedo servir mejor a la fragilidad de tantos hombres
y mujeres".

Antes de la comunión, Bergoglio se arrodilló delante de cada
uno de los niños, muchos en sillas de rueda y con equipos de
asistencia respiratoria, expresando así -dijo- su "projimidad con la
inocencia que sufre".

Al indicársele que no eran sólo doce como es de práctica sino
"algo más de 30", el primado sonrió y dijo: "Bueno, entonces se
los lavaremos a todos".

El primado recrea el "gesto servicial" de Jesús desde que
asumió el gobierno pastoral de esta jurisdicción eclesiástica, en
febrero de 1998, desde cuando visitó hospitales, cárceles, asilos de ancianos y centro de asistencia a drogadictos.

Esta mañana, durante la misa crismal, Bergoglio advirtió que
en la ciudad de Buenos Aires prima "la agresión y la violencia, el
descontrol y la corrupción", al exhortar a los sacerdotes a "ungir
de bondad" un territorio donde "el mal" está por encima del bien
común, y la droga se "adueñó" de los jóvenes.

"Nuestra ciudad necesita ser ungida en los lugares donde la
bondad está en lucha, en esos espacios que a veces son tierra de
nadie y pasan a ser ocupados por el interés egoísta. Me refiero a los espacios de injusticia social y económica, en los que la bondad
-el bien común- debe reinar", subrayó Bergoglio durante la misa
crismal en la Catedral Metropolitana.

Bergoglio aseguró que, sobre todo los jóvenes, "necesitan y
reclaman a gritos que alguien los unja y les revele que pertenecen a Cristo, que sus dueños no son ni la marihuana, ni el paco, ni la
cerveza, sino que es Cristo su Señor, el que los puede convocar y
plenificar, misionar y acompañar".

El purpurado hizo esta exhortación a una semana de que los
sacerdotes que trabajan en villas de emergencia porteñas denunciaron que la droga está despenalizada "de hecho" en esos asentamientos urbanos, sin que las autoridades hagan nada por adolescentes y jóvenes que tienen "veneno en sus manos".

Bergoglio insistió en que "de manera especial, la Ciudad
necesita ser ungida en los lugares donde se concentra el mal: la
agresión y la violencia, el descontrol y la corrupción, la mentira y el robo".

Al presidir la misa donde se bendicen los santos óleos y se
renuevan las promesas sacerdotales, el arzobispo convocó al clero
porteño a una misión permanente para "ungir de bondad a nuestra
ciudad, de las mil maneras que lo necesita, lo exige y anhela".

En este sentido y en tono autocrítico, Bergoglio instó a los
sacerdotes a "salir de su autocomplacencia y eficientismo, para dar simples gestos de bondad".