El ministro de Economía, Axel Kicillof, viajó ayer domingo a Francia para negociar el pago de la deuda cercana a los 10.000 millones de dólares que Argentina mantiene desde hace años con las naciones del Club de París.

El titular del Palacio de Hacienda viajó acompañado por el secretario de Finanzas, Pablo López; y por Hernán Lorenzino y Adrián Cosentino, quienes están a cargo de la Unidad de Renegociación de la Deuda.

‘La intención es mantener un primer contacto y mostrar una seria voluntad de intentar buscar un acuerdo, tal como se avanzó con el CIADI, y con el tema de REPSOL‘, dijeron fuentes de la cartera económica.

El viaje tendrá lugar en momentos en que Argentina intenta terminar con las disputas internacionales abiertas en el 2002, luego de una multimillonaria cesación de pagos provocada por una feroz crisis económica, para fomentar el ingreso al país de las divisas que requiere de forma urgente.

Si bien se aclaró desde el Palacio de Hacienda que no se iba a presentar ‘una propuesta formal‘, ya trascendieron versiones de que la idea de Kicillof es pagar un porcentaje en efectivo y el resto con bonos.

La propuesta sería realizar un pago en efectivo de 20% de la deuda impaga desde fines de 2001 más los intereses -que en total suma unos U$S10.000 millones- apelando a las reservas del Banco Central. Y por el resto, Argentina se comprometerá a un plan de pagos semestral o anual. En cuanto a los bonos, las normas del Club de Paris no lo aceptan.

Las fuentes citadas por la agencia Télam señalaron que la negociación no será sencilla porque el Club de París pretende un pago en un plazo no mayor a 18 meses, mientras que el Gobierno argentino busca saldar la deuda en 10 años con bonos.

Con el fin de saldar sus disputas internacionales, Argentina ya compensó a una serie de compañías que la demandaron en el panel de resolución de controversias del Banco Mundial.

Alemania y Japón son acreedores del 60 por ciento del total adeudado al Club de París.