Buenos Aires.- Faltando poco más de un mes para las elecciones de Estados Unidos, en el entorno del presidente Macri cruzan los dedos para que triunfe la fórmula que asegura la continuidad de las políticas de Obama, de la mano de Hillary Clinton. Es que, los riesgos para la economía argentina se multiplican analizando el caso de que gane el magnate Donald Trump .

En el Gobierno se sigue con suma atención lo que está ocurriendo en Estados Unidos, donde demócratas y republicanos están ingresando en la recta final. Según los últimos registros, Clinton se ubica apenas tres puntos por encima de Trump. Sin embargo, la tendencia cambia semana a semana. De hecho, a fines de julio era este último quien le sacaba una leve ventaja a Hillary.

Mientras tanto, Macri, en un gesto diplomático no muy común, ya se pronunció en varias ocasiones a favor de la candidata. En su plan estratégico de reinserción de Argentina al mundo, el país del norte ocupa un lugar preponderante, especialmente luego del excelente feedback que logró por parte del actual líder de la Casa Blanca, Barack Obama.

En el Gobierno están convencidos de que la reapertura de las relaciones bilaterales entre ambas naciones contribuyó en varios planos. En primer lugar, a la solución del conflicto con los holdouts y al regreso a los organismos de crédito. También, la visión oficial es que el apretón de manos que se dieron los dos presidentes o el apoyo que Obama le brindó al líder de Cambiemos en los distintos foros internacionales fueron decisivos para que se gatillen algunas decisiones de inversión.

Además, consideran que este acercamiento fue determinante para que Washington reabra su interesante mercado a productos argentinos que estuvieron prohibidos por más de 15 años, lo que ayudaría a impulsar las exportaciones.

Bajo la óptica del macrismo, en la vereda de enfrente está Donald Trump, quien, además de tener una postura abiertamente en contra de los inmigrantes, se manifiesta a favor de cerrar las fronteras de su país para los productos importados y revisar todos los acuerdos comerciales y privilegiar a la industria estadounidense.

“La relación entre la Argentina y Estados Unidos hoy pasa por uno de sus mejores momentos en casi dos décadas, después de la situación de tirantez que se vivió durante la época del kirchnerismo”, afirma el analista Marcelo Elizondo. Y agrega: “Ahora hay una agenda en común, que incluye la firma de memorándums y proyectos vinculados con Pymes”.

Convencido de la necesidad de que haya una continuidad de la gestión Obama, Macri ya adelantó su “voto”: pone todas sus fichas en Hillary. No sólo no teme hacerlo público, sino que se ocupa de decirlo en voz alta.

En el marco del “mini Davos” y consultado sobre su preferencia para las presidenciales de EE.UU., el Presidente manifestó que “he trabajo más con Hillary” y que veía con buenos ojosmantener “la continuidad con Obama, con quien nos llevamos muy bien”.

Ante la pregunta sobre si le despertaba temor la figura de Trump, Macri fue sutilmente duro: “Creo en que hay que crear redes y no levantar paredes’. Así, envió un tiro por elevación hacia el referente republicano y su conocido proyecto de construir un muro en la frontera con México para frenar la inmigración.

Sumado a eso, en términos históricos, la Argentina siempre tuvo más afinidad con las administraciones republicanas, sobre todo porque el ideario de este partido se construyó a partir de conceptos como aperturismo y libre comercio.

Trump ya adelantó que, en caso de ganar las elecciones, revisará todos los Tratados de Libre Comercio, especialmente con México. Para la Argentina, que posee una canasta de exportaciones hacia ese destino muy diversificada, dominada mayormente por empresas medianas y pequeñas, un escenario con Trump al frente de la presidencia de los EE.UU. sería el menos conveniente.

Al analizar el ranking de los bienes nacionales más vendidos a ese mercado, biodiesel,vinos, té negro, miel, frutas y jugos son algunos de los productos que encabezan el listado. Además, en el macrismo hay entusiasmo ante un posible triunfo de Clinton luego de que la administración de Obama decidiera reabrir las fronteras para la carne y los cítricos con sello argentino, luego de 16 años de prohibiciones.

Todo esto se da en un contexto en el que las exportaciones hacia ese mercado han evolucionado con una leve tendencia a la baja desde 2011.

Fuente: Juan Diego Wasilevsky de IProfesional