La conflictiva relación entre el gobernador Daniel Scioli y el kirchnerismo amenaza con estallar ante las fuertes embestidas de su vicegobernador, Gabriel Mariotto, que cuestiona las políticas carcelarias en la provincia de Buenos Aires, además de impulsar pedidos de informes sobre salas de juego.
Desde el sciolismo aseguran que la orden del mandatario es ‘no confrontar‘, ratificando públicamente su alineamiento al gobierno nacional. Pero por lo bajo replican cada maniobra, defendiendo y sosteniendo las políticas del justicialista Scioli.
‘La Casa Rosada no quiere que Scioli levante su cotización política porque, en términos políticos, aumenta las dificultades de los ‘cristinistas K‘ para tenerlo controlado en la Provincia y para que no progrese en la carrera doméstica por la sucesión presidencial de 2015‘. La frase, que pertenece a un influyente colaborador gubernamental, pone de manifiesto el creciente respaldo que suma Scioli en algunos sectores del peronismo bonaerense.
Los orígenes
El vice de Scioli, que responde directamente a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, tiene una conflictiva relación con el gobernador bonaerense. Todo comenzó el mismo día de reasunción de Scioli con Mariotto y derivó el 10 de diciembre en un enfrentamiento entre jóvenes kirchneristas de La Cámpora con guardias de la Policía bonaerense apostadas en la Legislatura que no los dejaron copar las gradas y los festejos del acto. Ese incidente derivó en otro conflicto por las responsabilidades en la represión de la Policía Bonaerense.
La semana pasada se sumó al conflictivo clima la aprobación de un pedido de informes de la Legislatura a Scioli, impulsado por el kirchnerismo, para que explique las contrataciones del Estado provincial a la empresa Boldt. Mientras Mariotto salió a apoyar públicamente el pedido de informes impulsado por el kirchnerismo, por lo bajo, desde el sciolismo replicaron que esos contratos para la explotación de las salas de juego ‘vienen desde la anterior gestión de Felipe Solá‘. Boldt es la empresa acusada por el vicepresidente Amado Boudou de impulsar las denuncias en su contra por supuestos beneficios a la ex Ciccone Calcográfica -que investiga hoy la justicia-.
Fricciones
Según observadores, ese pedido de informes sobre contrataciones ya ha generado fricciones en La Cámpora. Por un lado están los que protegen a Boudou y por otros lado Máximo Kirchner sugiriendo que el vicepresidente se defienda solo.
Al defenderse por la causa que investiga si el vicepresidente usó sus influencias para beneficiar a la empresa Ciccone (dedicada a la impresión de dinero), Boudou atacó hace días a Scioli. El número dos del Gobierno nacional se preguntó porqué “nadie investiga” el juego en la provincia de Buenos Aires que en parte está en manos de la firma Boldt “por contratación directa”. Boldt es la compañía que alquilaba la planta de Ciccone Calcográfica hasta que llegó a esa firma uno de los amigos de Boudou, Alejandro Vandenbroele.
Cárceles
Mariotto sumó por estas horas duros reproches por las cárceles bonaerenses: ‘nos encontramos con situaciones que transgreden la Constitución. En celdas donde tiene que haber dos reclusos, hay siete. La situación de violencia en el servicio penitenciario es extrema’.
El sciolismo salió a responder con una férrea defensa de la gestión pero, paradójicamente, se preocuparon por aclarar que no se trata de una réplica al vicegobernador no sea cosa que se profundicen los cruces.

