Con un discurso claro, tranquilo y contundente, que en todo momento dejó en claro la vocación de paz de la Argentina, la presidenta, Cristina Fernández, hizo historia ayer al intervenir en el Comité de Descolonización de la ONU para reclamarle al Reino Unido que "un mayor grado de inteligencia’ y se siente a negociar la soberanía de Malvinas. Y aprovechó para rechazar oficialmente el referéndum convocado por las autoridades kelpers para reafirmar su autodeterminación política de seguir perteneciendo a Gran Bretaña.
¿Por qué al referéndum no lo hacen en Afganistán o en Irak?", preguntó la Presidenta. "Argentina ahora no es la dictadura porque el país solamente integramos misiones militares de paz en todo el mundo y no estamos ni en Afganistán ni en Irak", al hacer referencia a países invadidos por las potencias mundiales, entre ellas Gran Bretaña. Al hablar en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, acompañada por el canciller Héctor Timerman y el embajador en EEUU, Jorge Argüello, la Presidenta dijo que Argentina quiere "dejar atrás esta historia anacrónica y construir una nueva historia en base al diálogo".
"No vengo sola, vengo acompañada por la mayoría de los partidos políticos de la Argentina con representación parlamentaria. Están aquí duros opositores a mi gobierno pero que sin embargo conciben a la cuestión del colonialismo y Malvinas como una cuestión que excede la política interna", dijo Cristina al comenzar su exposición, cerca de las 18 hora argentina.
A 30 años del fin de la guerra del Atlántico Sur, CFK apuntó también sus críticas contra los kelpers, al preguntarse "cuál es esa forma de vida que no admite a otros si piensan diferente", al aludir a un isleño que debió dejar el territorio y fue "perseguido".
El reclamo de la mandataria estuvo relacionado a la imposibilidad de que a los familiares de los caídos en la guerra "ni siquiera (les permiten) identificar los restos" que descansan en el cementerio de Darwin.
El discurso coincidió con los 30 años de la finalización de la guerra que, según recordó, dejó "649 muertos argentinos y 255 ingleses, así como 449 argentinos y 264 ingleses que se suicidaron después" de terminado el conflicto bélico.
Durante el mensaje, reiteró que "pedimos nada más ni nada menos que se sienten en una mesa a dialogar" y, en tono de reproche, se preguntó "¿puede alguien en el mundo negarse a dialogar y luego querer convertirse en adalid de los derechos humanos".
También reveló que le dio "vergüenza ajena" ver la bandera de Malvinas en la sede británica de Downing Street 10 porque "las guerras no se festejan ni se conmemoran". Para comparar la situación, les recriminó a los británicos "qué pensaría el pueblo alemán o Angela Merkel si el 8 de mayo, fecha de la rendición incondicional de Alemania, ondeara la bandera alemana por abajo de la bandera inglesa" o si EEUU tomara una decisión similar el día de la rendición de Japón. En ese marco, la Presidenta planteó la conveniencia para Londres en sentarse a dialogar con la Argentina en términos de conveniencia económica. "El Reino Unido debería actuar con mayor grado de inteligencia", reclamó, "porque una negociación entre ambos países permitiría asociaciones que tal vez fueran beneficiosas para el conjunto de la América del Sur" en materia económica.

