Bolsos. Ernesto Clarens (izquierda) admitió haberle llevado bolsos con dólares a Daniel Muñoz, ex secretario privado de los Kirchner.

El financista K Ernesto Clarens, un hombre clave en el caso de los cuadernos de las coimas, se convirtió en un nuevo arrepentido, después de que el juez federal Claudio Bonadio homologara su acuerdo como imputado colaborador.

En la mañana de ayer, Clarens estuvo en los tribunales porteños de Comodoro Py. Llegó acompañado por su abogado Hugo Pinto hasta el cuarto piso. Entró al juzgado a cargo de Claudio Bonadio, donde se investiga la causa que comenzó a partir de las anotaciones del chofer Oscar Centeno.

Allí homologó, luego de un rato, el acuerdo que firmó como arrepentido con el fiscal Carlos Stornelli. Según fuentes vinculadas al caso, Clarens admitió haber transformado en dólares las coimas que pagaban en pesos las empresas de obra pública vial que conseguían contratos a partir de acuerdos con el gobierno kirchnerista.

En esta oportunidad, Clarens le sumó a la causa algo de tecnología: un pendrive con un listado de 120 obras que tenían incluido un sobreprecio, que él recargaba. También admitió haberle llevado bolsos con dólares a Daniel Muñoz, exsecretario privado de los expresidentes Néstor y Cristina Kirchner.

Luego de la muerte del expresidente Néstor Kirchner (ocurrida en octubre de 2010) el dinero se lo dejó de llevar a Muñoz (fallecido en 2016) y se lo comenzó a dar al exsecretario de Obras Públicas, José López, detenido por el caso de los bolsos en el convento, y arrepentido colaborador en la causa iniciada a partir de las copias de los cuadernos de Centeno.

Pese a que había declarado dos veces con el fiscal Carlos Stornelli, a Bonadio no lo convencían los datos aportados por Clarens, a quien consideraba reticente. La semana pasada, esta mirada también había ganado el ánimo del fiscal, que anuló el primer acuerdo firmado con el financista y el viernes pidió su detención. El pedido de prisión preventiva lo condujo a ampliar sus dichos esta semana y volvió a declarar hasta llegar a un nuevo acuerdo con el fiscal.

Clarens, señalado como el financista preferido de los Kirchner, es responsable de la firma Invernes, investigada en la causa por lavado conocida como "La Ruta del Dinero K", por la que está detenido Lázaro Báez.

El financista amplió el listado de empresas de obra pública vial que entraron en el esquema de cartelización que describió Carlos Wagner, expresidente de la Cámara Argentina de la Construcción, en su declaración como arrepentido en la causa iniciada por las meticulosas anotaciones de Centeno.

Es decir que aquella lista inicial de un grupo reducido de empresas, a partir de la declaración de Clarens, se ha transformado en una mayor. No se descarta que empresarios que aún no se presentaron a declarar o bien como arrepentidos o simplemente como imputados lo hagan a partir de los dichos de Clarens.

Clarens se retiró ayer de Comodoro Py cuando faltaban minutos para las 14. Se fue en libertad con su acuerdo como arrepentido homologado. Admitió un delito y contó con detalles cómo funcionaba durante el kirchnerismo el sistema de recaudación de coimas que apenas había sido delineado por las anotaciones de Centeno.

En su última presentación, Clarens dijo sobre la planilla que le entregó al fiscal federal Carlos Stornelli que de las 120 obras consignadas, en 95 de ellas los empresarios que se las adjudicaban tenían que pagar "retornos". El financista descontaba el 20 por ciento de los certificados de obras. De hecho, un empresario arrepentido en la causa declaró ante Bonadio que Clarens le dio una factura por una coima de 4.530.000 pesos que le pagó a cambio de que Vialidad Nacional le acelerara los pagos por obra pública.

En su declaración, Clarens hizo referencia a los diálogos que mantuvo con Muñoz. Además explicó que en algunas ocasiones Muñoz le pidió que las coimas que le entregaba no fueran en dólares, sino en billetes de 500 euros, según consigna el diario La Nación.