Dolor, tristeza, pero también orgullo de pertenecer a una fuerza cuyos integrantes dieron la vida por los demás fueron las emociones que se vivieron durante el sepelio de cuatro bomberos de la Policía Federal fallecidos el miércoles pasado cuando una pared se derrumbó mientras intentaban entrar a un depósito incendiado del barrio porteño de Barracas.
Los ‘Honores Fúnebres Extraordinarios a los Caídos en el Cumplimiento del Deber‘ se realizaron en el Cementerio de la Chacarita, donde los restos de Leonardo Day, Anahí Garnica, Damián Béliz y Juan Matías Monticelli, fueron sepultados en el Panteón de la Policía Federal Argentina.
Despedidos como héroes, los cuatro bomberos fallecidos fueron velados en el salón dorado de la Superintendencia. En tanto, los restos del cabo primero Eduardo Adrián Canessa y el agente Maximiliano Martínez fueron sepultados en cementerios privados y Sebastián Campos, el bombero voluntario de Vuelta de Rocha, fue velado en el cuartel en el que trabajaba, situado en Garibaldi 2042 del barrio de La Boca.
Pañuelos y flores
Presididos por la autobomba 102, la misma que utilizaban los bomberos fallecidos al momento de ir al incendio de Barracas, partió el cortejo fúnebre de Garnica, Béliz, Day y Monticelli en medio de un ulular de sirenas y el saludo y aplauso de gran cantidad de personas que se apostaron al costado de las calles, con pañuelos blancos y flores.
La ministra de Seguridad de la Nación, María Cecilia Rodríguez y el secretario de Seguridad, Sergio Berni estuvieron en la ceremonia de ayer, tras el incendio que provocó nueve muertos el miércoles. También asistieron a la ceremonia de despedida cientos de efectivos de las cuatro fuerzas federales: Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y Policías de Seguridad Aeronáutica.
Personas que se adelantaron al cortejo para ganar espacios cerca del panteón policial se mezclaron con los visitantes del cementerio que también eligieron participar del acto, mientras que médicos y psicólogos acompañaban a los familiares de los fallecidos para que tomen asiento frente al altar. El ruido de los helicópteros transmitió a los presentes la cercanía del cortejo y provocó un hondo silencio que sólo fue roto por el toque de trompeta de la banda policial.
La autobomba de la unidad 102 llegó en silencio al panteón mientras que los compañeros de los bomberos muertos viajaban en su interior dejando vacía la silla del oficial a cargo, en recuerdo del comisario Leonardo Day, que la ocupó el miércoles.
Detrás de la autobomba llegaron los coches fúnebres con los féretros. De a uno y en orden de rango, los cadetes de la Policía Federal trasladaron los ataúdes de Leonardo Day, Anahí Garnica, Damián Véliz y Juan Monticceli.
Los cuatro féretros fueron llevados por efectivos de la Policía Federal y los depositaron bajo un gazebo, en el que el arzobispo de Buenos Aires Mario Poli les dio la bendición. Poli destacó la ‘bendita vocación de servicio‘ de los bomberos muertos en el siniestro.
Fuentes: Télam y DyN

