En busca de asegurarse la provisión de gas que viene de Bolivia, la presidenta Cristina Fernández viajó ayer a la ciudad de Cochabamba de aquel país andino, donde hoy se reunirá con su par Evo Morales.
La Presidenta arribó a Bolivia a las 18.30, por la noche estaba prevista una cena de bienvenida organizada por Morales en el Hotel Cochabamba, donde se alojó la mandataria, y hoy al mediodía está previsto el encuentro bilateral. La prioridad del Gobierno es procurar un incremento de los volúmenes de importación del gas boliviano al mercado local, pero también se tratará el tema energético que buscan instalar desde Bolivia.
El gobierno procurará ante las autoridades de Bolivia un adelantamiento del cronograma establecido a finales de 2010 para el ingreso de mayores volúmenes de gas natural de ese país a la Argentina.
Actualmente Bolivia está exportando a la Argentina alrededor de 13 millones de metros cúbicos diarios de gas por redes y está convenido elevar progresivamente esos envíos hasta 27,7 millones de metros cúbicos diarios en 2017. La Argentina tiene una producción propia de gas natural del orden de los 111 millones de metros cúbicos día e importa unos 29 millones, siendo unos 16 millones gas natural licuado (GNL) que llega por barco a los puertos bonaerenses de Bahía Blanca y Escobar. En materia de precios, por el gas producido en el país se paga entre 2,5 y 3 dólares el millón de BTU, cifra que sube hasta los 4,5 y 5 dólares si se trata de gas nuevo extraído en el marco del programa Gas Plus. Fuentes oficiales del sector indicaron que el precio del gas boliviano ronda los 9 dólares, mientras que por el GNL se paga hasta 17 dólares el millón de BTU. Por ello, desde el Ministerio de Planificación se procura al menos bajar la importación de GNL para reducir los costos de este insumo. El precio del GNL había bajado en 2010 a unos 13 dólares el millón de BTU pero se incrementó desde 2011 por efecto de la mayor demanda internacional, por caso de Japón luego del accidente nuclear en Fukushima.
