Alberto Fernández lee que en la escalada por la excarcelación de presos, que ayer derivó en un masivo cacerolazo, confluyó una serie de factores que lo irritaron. Jueces que actuaron mal, confusión sobre el papel del Poder Ejecutivo, una "campaña mediática" y un aprovechamiento político -observó- fueron la versión local de un problema, el del coronavirus en las cárceles, que se repitió en distintas partes del mundo.

En el Gobierno no cuestionan el ruidazo que se sintió anoche en Buenos Aires y transmiten comprensión. "Es lógico y justo que se manifiesten en contra de que liberen violadores y homicidas. Nosotros tampoco estamos de acuerdo con esas liberaciones. También es cierto que esas manifestaciones son alimentadas por algunos sectores de la oposición", señaló a LA NACION un funcionario de trato diario con el Presidente.

La postura fue manifestada anoche por la ministra de Justicia, Marcela Losardo, la portavoz elegida para explicar en los medios la postura del Gobierno, que durante el primer tramo de la semana había dado a lugar a distintas interpretaciones. "Me parece una manifestación de la ciudadanía que hay que tener en cuenta, porque toda manifestación y todo cacerolazo hay que saber entenderlo y atenderlo porque para eso estamos, para eso uno es parte de un Gobierno", dijo anoche la funcionaria en diálogo con el canal TN.

Losardo, histórica amiga y socia de Fernández, es la traductora más fiel del pensar del Presidente. "Es injusto que hagan cargo al Poder Ejecutivo de cosas con la que no tiene que ver", agregó anoche la funcionaria .

El Presidente quiere machacar sobre este punto, que "el problema está en manos de los tribunales", como dijo días atrás en su hilo de Twitter. En la coalición de gobierno hay matices. Quien tomó una postura más dura fue el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa . Apegado a su histórica plataforma electoral, anunció que la oficina de la víctima, a instancia suya, presentará un pedido de juicio político a tres jueces de la provincia de Buenos Aires.

"Nosotros gestionamos dando apoyo a la Justicia con tobilleras electrónicas y recursos para que se hagan zonas de aislamiento en los mismos penales. Y también estamos en desacuerdo con muchas de las liberaciones de presos de los últimos días. A su vez, dejamos en claro que es un tema que resuelve la Justicia y que el Gobierno no influye", señaló a LA NACION un importante ministro, que también consideró que la oposición sumó "barro político".

La controversia por la excarcelación de presos, con disposiciones de prisión domiciliaria u otras medidas alternativas, atravesó toda la semana. Y preocupó especialmente a Fernández porque versa sobre un tema que es su especialidad, la materia penal.

"El problema del coronavirus y los presos está presente en todo el mundo. Acá fue la Cámara de Casación la que dio las directivas y en ese marco los jueces comenzaron a actuar. Vimos que hubo casos que no debieran haberse acogido a la prisión domiciliaria", señaló un colaborador presidencial que conversa con Fernández sobre asuntos judiciales.

Puntualizó que al Presidente lo "irritó" la actitud de algunos jueces. "Es difícil pensar que un juez se equivoque tanto para dejar en libertad a un violador que vuelve a habitar a metros de la víctima o a un asesino ¿Es mal juez o hubo otra cosa?", dijo el funcionario.

"Luego hubo sectores malintencionados que se montaron sobre esto y le dieron manija. Hubo un mal planteamiento del tema. Esto rompe el clima de mayor armonía política y habilita a que aparezcan los ultras", se lamentó.

 

Fuente: La Nación