�El fútbol es un fenómeno de alcance mundial, que en estas pampas y montes adquiere doble peso, debido a los hechos (violencia incluida) que genera, a las pasiones y emociones que despierta y a los valores que rescata: solidaridad, unión, valorización del juego en equipo, del coraje, cierto chauvinismo, sentimiento de triunfo o derrota compartida.

Estos valores y sentimientos tienen un fuerte anclaje político, y nuestros dirigentes lo saben. En la etapa de la política híper-comunicada, la planificación y la difusión de las ’formas de ser y de vivir’ de nuestros líderes, son elementos centrales en los equipos de comunicación y asesoría de imagen.

En los procesos de construcción de imagen pública, lo que se muestra es tan importante como lo que se hace y se dice, y en esta etapa de pre-campaña extendida, todos los actores políticos relevantes y con aspiraciones, desarrollan sus estrategias de posicionamiento.

Cada hecho importante (y el Mundial de fútbol es uno de ellos) despierta intensos debates entre los estrategas y las políticas. ¿Viajo al Mundial? ¿Me subo a la ola futbolera como un hincha más? ¿Me muestro en mi espacio de trabajo? ¿En un breve break mundialista? ¿Sigo comunicando únicamente mi gestión? Y en este último caso, ¿hago alguna referencia a la gestión en clave mundialista?

Es que ninguna estrategia está exenta de costos potenciales en términos de imagen y por eso todos (aún los que dicen que no lo hacen) cuidan los detalles de su presencia en el espacio público.

Mufa

Difícil olvidar el mote de mufa con el que aún se caracteriza a Carlos Menem, mote ganado después de asistir al debut mundialista en Italia ’90, en el que la selección fue derrotada por Camerún.

Lejos de ir a las canchas mundialistas, Cristina Fernández optó por referir de manera tangencial al campeonato. Así, acusó al juez Thomas Griessa, que lleva adelante el juicio de los fondos buitres, de ser un árbitro parcial. Dijo: ’siempre salimos a la cancha y vamos a seguir saliendo a la cancha aunque algún árbitro nos quiera bombear’. En resumen: ¡árbitro bombero! Esto, sumado a las propagandas de gestión de Gobierno que se emiten en los entretiempos de los partidos, todas en clave mundialista.

En carrera:

– Daniel Scioli acompaña con gestión: el gobernador bonaerense hasta ahora no ha hecho mucha referencia vía redes sociales sobre el Mundial. Sin embargo, diseñó una aplicación para seguir el mundial desde el teléfono, refiriendo a su precandidatura presidencial 2015. Al mismo tiempo, difundió la entrega de información sobre barras bravas a los organizadores, para contribuir a la seguridad del evento.

– Sergio Massa, un hincha más en las calles: el diputado nacional y líder del Frente Renovador fue al debut con Bosnia y difunde profusamente sus emociones mundialistas y cosecha algunos comentarios en Facebook como: ’con esa energía te quiero en la lucha por nuestra Argentina’. ¿Alguna duda sobre la importancia de la comunicación mundialista?

– Mauricio Macri, cercano a la gente: el jefe de Gobierno porteño fue a ver a la selección en primera ronda, con bajo perfil. Pasó un partido en una fábrica con obreros, publicando fotos y videos de los festejos, en los que se lo ve en el suelo festejando.

– Julio Cobos, un patriota en Malvinas: el diputado nacional por la UCR, viendo desde las Islas Malvinas y festejando algún triunfo con un grupo pequeño de Argentinos, y visitando el cementerio.

Elisa Carrió, Hermes Binner, Fernando ’Pino’ Solanas, Sergio Urribarri y otros precandidatos también vienen desarrollando estrategias de posicionamiento diversas asociadas al mundial de fútbol. Muchos decían que la campaña arranca después de Brasil, pero en los hechos, ya arrancó hace varios meses, y los corredores no quieren perder un tranco en la carrera presidencial 2015.

¿Qué pasará ahora que pasamos a semifinales? Crece el furor mundialista: ¿qué harán nuestros dirigentes para posicionarse en su carrera? La Selección avanza, la carrera continúa.