El presidente Alberto Fernández comunicó este domingo su intención de pedir el juicio político del titular de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti, y también de los restantes miembros del máximo tribunal, junto con el apoyo de los gobernadores. “Es algo de lo que estoy convencido”, agregó en una entrevista más tarde.

Desde Brasil -adonde viajó a la asunción de Luiz Inácio Lula da Silva-, Fernández se refirió a la carta que difundió este domingo 1° de enero y dio detalles de por qué tomó la decisión de lanzar una ofensiva contra la cabeza del Poder Judicial, en especial luego del fallo adverso en relación con la coparticipación porteña.

Para Fernández no será fácil avanzar con el pedido debido a que el oficialismo no cuenta con los votos para acusar a los jueces supremos. El requerimiento de juicio a Rosatti debe ser presentado en la Cámara de Diputados y luego será analizado por la Comisión de Juicio Político, organismo encabezado por la legisladora del Frente de Todos (FdT) Carolina Gaillard.

En caso de que haya un dictamen a favor del pedido, para lo cual se necesita la aprobación de más de la mitad de los integrantes de tal comisión (son 31 los ediles que la integran), el requerimiento de enjuiciamiento deberá ser aprobada con al menos dos tercios de los diputados del recinto.

En una entrevista concedida a C5N, Fernández señaló que no conversó la medida con Cristina Kirchner. “No la consulté” afirmó, pese a que la vicepresidenta publicó una serie de tuits con fuertes mensajes contra el Poder Judicial durante la tarde. “Es algo de lo que estoy convencido, en lo que absolutamente creí”, añadió Fernández.

“Durante mucho tiempo planteé que la Justicia se revise, pero evidentemente no lo hace, y hemos llegado a una situación límite”, se explayó el mandatario.

En esa línea, trazó una comparación con el máximo tribunal brasileño. “Lula le agradeció a la Corte Suprema por haber tenido la capacidad de revisar los propios fallos”, indicó. Y agregó: “Esperaba que la Justicia pudiera hacer algo parecido”. Aludió así a la anulación de la sentencia contra Lula en 2019.

Fernández también consideró en sus críticas las repercusiones por los supuestos chats filtrados entre jueces, empresarios, fiscales y funcionarios porteños a Lago Escondido, como motivo para sostener su embestida contra la cúpula de la Justicia argentina. “Hemos visto cosas muy obscenas a la vista de la ciudadanía”, dijo.

Si bien dijo que tomaba con “prudencia” la filtración de los chats, admitió que “tal vez fueron obtenidos ilegítimamente”, pero recalcó que “nunca fueron desmentidos”. “Nadie dijo que eso era mentira, que no viajaron, o que no se les pagó el viaje. Me parece preocupante porque vemos a jueces y fiscales, en un vínculo absolutamente promiscuo con empresarios”, opinó. Y agregó: “Todos coinciden en una lógica de estigmatizar a un sector de la política, y hacer caso omiso con las irregularidades de otros”.

A su vez, Fernández hizo referencia en ese último punto a la nueva filtración de los supuestos chats del ministro de Seguridad porteño, Marcelo D’Alessandro, con empresarios de medios y Silvio Robles, mano derecha de Rosatti y vocal de la Corte Suprema. El funcionario porteño denunció que esos presuntos intercambios son “falsos” y afirmó que es “víctima” de una maniobra de espionaje ilegal.

También hay posibles chats que muestran “posibles negocios incompatibles entre concesionarios del estado, con funcionarios del estado, en este caso de la ciudad de Buenos Aires”.

Por otro lado, Alberto Fernández habló de las próximas elecciones presidenciales, que tendrán lugar en los próximos meses, e hizo un llamado a la unidad interna. “Para poder ganar tenemos que estar unidos. Y ver cómo saldamos nuestras diferencias de un modo civilizado y democrático”, dijo. “No podemos permitir que el esfuerzo de estos cuatro años se pierda para que vuelvan los mismos que causaron los problemas que recibimos”, apuntó.

Fuente: La Nación