La noticia del pedido de desafuero de Cristina Fernández de Kirchner hizo recuperar otro caso en la historia argentina donde hubo una acusación de “traición a la patria”.

 

Guillermo Mac Hannaford fue el único militar argentino condenado a prisión perpetua por traición a la patria en una historia plagada de maniobras, servicios de inteligencia y falta de pruebas. Aunque finalmente el acusado fue indultado.

 

El escenario: la guerra entre Paraguay y Bolivia.

 

Durante tres años, 250.000 soldados bolivianos y 150.000 paraguayos se enfrentaron en los cañadones chaqueños.

 

La guerra finalizó en 1935. El trámite se llevó a cabo en la Argentina, donde su ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Saavedra Lamas, convocó a una Conferencia de Paz para dirimir el conflicto –lo que un año más tarde le valió el Nobel de la Paz– .

 

Mac Hannaford y otros personajes fueron acusados de vender documentos sensibles a Bolivia y también a Paraguay.

 

 

El caso

 

En “El traidor” (2011), el periodista Adrián Pignatelli recupera la figura de Mac Hannaford, un muy destacado militar de larga experiencia como edecán de personalidades extranjeras y ex agregado militar en Bolivia.

 

El caso empezó en 1936 y terminó en 1938. Los paraguayos mantenían cordiales relaciones con la Argentina. El coronel Eduardo Torreani Viera, agregado militar de la embajada de Paraguay, había pedido una audiencia con el gobierno argentino. Su país venía de la guerra con Bolivia.

 

Pero Torreani Viera no había ido a hablar del conflicto, sino que traía una denuncia: un civil argentino le había ofrecido documentos militares secretos. Ese día el civil fue detenido. Era Horacio Pita Oliver, un espía de los servicios de informaciones del Ejército.

 

¿Quién le había dado los papeles? Pita Oliver mencionó al mayor Mac Hannaford, ayudante del jefe del Estado Mayor, general Nicolás Accamé.

 

Era toda una sorpresa: Mac Hannaford había sido, hasta dos días antes, uno de los edecanes argentinos del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, que había presidido en Buenos Aires la Conferencia Interamericana de la Paz.

 

Poco antes de las doce de la noche de ese día, Mac Hannaford fue arrestado en su casa de Olivos. Derrumbaron el cielorraso, levantaron los pisos, revisaron cada rincón pero no encontraron nada.

 

En los cargos que el Consejo de Guerra consideró probada la sustracción de documentos a través de Horacio Pita Oliver. Lo real es que nunca se encontraron los papeles que el intermediario Pita Oliver ofreció a los paraguayos. Tampoco tuvo fuerza de prueba que negociaba documentos a los bolivianos por 300 pesos. En otras palabras, no hubo pruebas clave.

 

La condena

 

El 16 de agosto de 1938 el presidente Roberto Marcelino Ortiz, que ya había sucedido a Agustín P. Justo, firmó el decreto confirmando la sentencia. No hubo posibilidad de apelar porque a los defensores se les negó recurrir a la Corte Suprema.

 

Dos días más tarde todo estaba preparado en el Colegio Militar de Palomar para un acto inédito en la historia argentina, la degradación de un militar.

 

Mac Hannaford fue llevado primero a la isla Martín García y luego al penal de Ushuaia, donde estuvo alojado hasta 1944. Luego lo mandaron a una cárcel de Buenos Aires. Ya había contraído tuberculosis.

 

Después de pasar 20 años preso, el ex militar fue indultado finalmente por un decreto del presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu, en 1956.

 

Mac Hannaford murió cinco años después de su liberación. Corría el 5 de setiembre de 1961.