Finalmente, Nahir Galarza, la joven condenada a prisión perpetua por el crimen de su novio, fue trasladada a una cárcel común. Pero antes de eso hizo un pedido y se lo concedieron: conservar su colchón.

 

La joven, que hoy cumple 20 años, fue alojada en una de las celdas dentro de la Unidad Penal N° 6 de Paraná. Envuelto en una bolsa de consorcio, el colchón viajó en el mismo patrullero que la trasladó a ella desde la Comisaría del Menor y la Mujer, donde estuvo detenida desde el 2 de enero, después de confesar haber sido la autora de los dos disparos que mataron a Fernando Pastorizzo, indicó el diario El Entre Ríos.

 

El traslado a la cárcel de mujeres fue un revés para la defensa de la joven. Es que sus abogados querían que fuera alojada en una cárcel modelo con granja, con dormitorios en lugar de pabellones y cerca de su familia, como lo había estado hasta ahora.

 

Sin embargo, la Cámara de Casación consideró que ese lugar no está preparado para recibir a una detenida que potencialmente pueda generar problemas con otros internos. La desconfianza no responde tanto a Nahir misma, sino a los demás. También se tuvo en cuenta que había agotado el plazo máximo de detención establecido para una comisaría.

 

Las autoridades dispusieron que la joven fuera alojada en una celda con supervisión permanente y que la compartiera con otras tres detenidas de perfiles no violentos, procesadas por causas relacionadas con el narcotráfico. El fantasma que todavía sobrevuela en el nuevo lugar de encierrro es un posible cruce con la viuda de Claudio Cañete, el narco asesinado por el padre policía de la chica, Marcelo Galarza.

 

Fuente: TN