Nuevos estudios de ADN determinaron que el perfil genético de Hugo Elvio Bermúdez (53), sindicado autor material del crimen de Candela Sol Rodríguez, fue hallado en las casas de otros tres imputados que habían negado conocerlo y en la camioneta del prófugo, informaron fuentes judiciales.

Los detenidos que quedaron comprometidos por el hallazgo del ADN de Bermúdez en sus viviendas son Gabriel Fabián Gómez (30), Guillermo López (32) y Alberto Espínola (31), mientras que los expertos también encontraron el patrón genético del uruguayo en una camioneta Ford Eco Sport que los testigos le atribuyen al prófugo Leonardo Jara (34).

Fabián Améndola, uno de los abogados que representa en el expediente a Carola Labrador, la madre de Candela, aseguró ayer que ‘con esta prueba se cae la coartada de varios de estos detenidos, que en sus indagatorias habían negado tener un trato con Bermúdez‘.

Investigadores del crimen de Candela analizaban ayer pedir la detención de un tío de la nena sospechado de tener vinculación con el caso y de haber actuado como ‘entregador‘ de la pequeña. Se trata de un hombre conocido como ‘Cali‘, primo del padre de la nena, Alfredo ‘Juancho‘ Rodríguez, y que podría haber sido un personaje fundamental a la hora de que la nena se fuera voluntariamente con sus captores, trascendió de fuentes del caso.
Según la declaración testimonial que había prestado el padre de Candela a la Justicia, ‘Cali‘ andaba ‘pegado‘ a Héctor ‘El Topo‘ Moreyra, señalado como el ideólogo del secuestro de la nena para concretar una venganza.

En un confuso episodio, un policía se tiroteó con ladrones que quisieron asaltarlo a pocos metros de la casa de familiares de un detenido (Guillermo López) por el secuestro y asesinato de Candela Sol Rodríguez, en el partido bonaerense de Hurlingham. Esto hizo pensar a los familiares del preso que se trataba de un hecho intimidatorio en el marco del caso, pero la policía lo descartó.

El hecho ocurrió el jueves por la noche, cerca de las 23, en la esquina de las calles Pedro Díaz y Ojeda, en la localidad de William Morris, a pocos metros de la casa donde viven la madre y hermanos de Guillermo López, uno de los siete detenidos por el caso de la nena asesinada.