Ansioso por dejar una parte suya en el inédito trasplante que esperan las gemelas cordobesas, el tío Néstor ya se prepara para venir a la Difunta Correa ni bien done un lóbulo de su pulmón para mejorar la vida de sus sobrinas, que mantienen conmovidos a unos cuantos argentinos.

Néstor Oviedo es tío de Maribel y Marisol, las gemelas de 17 años que cuentan las horas para que les trasplanten lóbulos pulmonares de donantes vivos, algo que por primera vez se realizará en Argentina.

"Hace dos meses fui a San Juan. Soy muy devoto de la Difunta Correa y estuve en Media Agua con la familia de Juan Nievas, un chico que jugó al fútbol conmigo en San Martín", cuenta Néstor, que en 1989 vistió la camiseta verdinegra en San Juan. "Fui a pedir y agradecer por mis sobrinas. Siempre pido a la Difunta que las ayude en esto (refiriéndose al trasplante). Soy muy agradecido. Así que cuando todo salga bien, el primer viaje va a ser a la Difunta Correa", explicó en diálogo telefónico con DIARIO DE CUYO.

A parte de ser uno de los cuatro donantes que sueñan con darle batalla a la fibrosis quística de las gemelas, Néstor puede pasar de la risa al llanto como si nada. Puede reirse de si mismo, compararse con Robocop ("ya me han hecho muchas operaciones") y terminar llorando al recordar el dolor por la muerte de su sobrino, hermano de las gemelas.

"En 1989 jugué al fútbol en San Martín. Yo venía de jugar en Mendoza y me fueron a buscar cuando Gualberto Muggione era director técnico San Martín. Me fui, me probaron y quedé ahí. En 1990 jugué en Sportivo Desamparados", recuerda el tío de las gemelas.

Su memoria es envidiable. Recuerda con precisión fechas claves en su vida. "Fue un lunes a la mañana. Yo estaba parado en pleno centro. La encuentro a mi cuñada (la mamá de las gemelas) y me comenta la posibilidad del trasplante de donante vivo para mejorar la vida de Maribel y Marisol. La mire y le dije: Mariana, yo me ofrezco a ser donante. contá conmigo. Ella se largó a llorar".

Al principio, "mi señora me dijo: ¡Vos estás loco! (cuenta imitando gritos de su esposa). Mis hijos me dijeron que también querían ser donantes. Parece que están envidiosos (se ríe)".

No deja de evocar a Dios, ni de mencionar que pertenece a una familia humilde. Ansioso porque llegue el día del trasplante, Néstor reconoce que no es muy cariñoso, como si su condición de donante no lo elevara por encima de los pocos abrazos que ofrece.

Mientras el es hincha de Instituto de Córdoba, las gemelas son unas futboleras muy fanáticas de Talleres de Córdoba. "Con el trasplante van a llevar un pedacito de Instituto adentro", se ríe Néstor mientras recuerda que "otro de mis hermanos, que también va a ser donante, es hincha de Belgrano".

La cirugía a la que se someterá para ayudar a las gemelas "tarda entre ocho y nueve horas. Sabemos que es complicada, como toda cirugía. Pero no es cierto que haya habido casos de donantes fallecidos en este tipo de casos", explica. Tras la operación "vamos a perder entre 15 y 20 por ciento de capacidad respiratoria. Uno ya tiene 45 años, soy como un Rastrojero diesel que anda despacito. Pero con mis hermanos estamos fuertes y sin miedo", agrega.

De todos modos, no será la primera vez que Néstor entre a un quirófano. "Tengo más operaciones que Robocop. Ya me operaron por problemas en la rodilla por el fútbol", explica entre risas. "Nos van a estar abriendo simultáneamente a mí y a mi hermano. Pero primero a mi sobrina. Mi lóbulo es para Marisol. Como es la que mejor está, operan primero a ella. Después viene Maribel (que está con sonda nasal)".

Las gemelas tendrán con el trasplante una mejoría parcial de "entre 40 a 50 por ciento. Tampoco van a ser maratonistas", cuenta Néstor, funcionario de la secretaría de Economía de la municipalidad de Córdoba. "Queremos dejar de verlas vivir encerradas en su pieza para que no aspiren algo infeccioso. Queremos que puedan salir con sus amigas o ir a la cancha, sin preocuparse por el humo del cigarrillo. Deseamos verlas recibirse en la facultad. Dios nos dio la oportunidad de no tener que estar velando a otra sobrina más", remata el cordobés, recordando el hermanito que Maribel y Marisol perdieron por tener la misma enfermedad que las gemelas.