Córdoba, 7 de marzo.- El episodio fue relatado hoy a una emisora local por Cristina de Bustamante, quien explicó que cuando estaba velando a su marido en esa población emplazada 16 kilómetros al oeste de aquí, llegó gente del Registro Civil de Córdoba y le exigieron la entrega del cuerpo para tomarle huellas dactilares en esta ciudad.
Argumentaron que al confeccionar la pertinente documentación, habían surgido dudas al observar que el nombre del fallecido había sido "remarcado" en el DNI, por lo que era "imprescindible" trasladar el cadáver a dependencias de la capital cordobesa para tomar las huellas dactilares.
La decisión generó airadas reacciones y profundizó el dolor de familiares y allegados del extinto, quienes pese a reclamar que ese trámite se realizara en el lugar del velorio, asistieron impotentes al inusual traslado del féretro a esta capital para despejar las dudas.
