Cuando se multiplicaban las voces para criticar su inminente remoción de la causa, el juez federal, Ariel Lijo, citó ayer a Amado Boudou a prestar declaración indagatoria el 15 de julio a las 11 horas, acusado por presuntas irregularidades para adueñarse de la quebrada imprenta Ciccone Calcográfica. Ante esta nueva situación, el Vicepresidente juró ser ‘inocente‘, dijo que concurrirá al tribunal, en tanto, la oposición se dividió entre quienes dicen que debe pedir licencia y los que reclaman su renuncia.
La citación a Boudou, quien se convirtió en el primer vicepresidente de la República en funciones que irá a declarar como imputado de supuesta corrupción, abarca el período en que fue ministro de Economía y sus actividades cuando ya había asumido como vicepresidente de Cristina Fernández.
Boudou está imputado por presuntas negociaciones incompatibles con la función pública y enriquecimiento ilícito, un delito tipificado en el Código Penal, que contempla un castigo de uno a seis años de prisión más inhabilitación absoluta perpetua para ocupar cargos públicos.
Boudou fue citado al juzgado el 15 de julio próximo. En los días subsiguientes deberán declarar -también como imputados- su amigo y socio José María Núñez Carmona, el exjefe de asesores de la AFIP Rafael Resnick Brenner, el monotributista Alejandro Vandenbroele, quien quedó al frente de la empresa recuperada; Nicolás Ciccone, uno de los fundadores de la firma, y su yerno, Guillermo Reinwick.
En julio de 2010, un juzgado del fuero comercial declaró la quiebra de Ciccone a petición de la Administración de Ingresos Públicos (AFIP) por deudas impositivas, pero la Justicia levantó la declaración tres meses después, a solicitud de la propia empresa, tras haber negociado un plan de pagos.
En el proceso, el Ministerio de Economía, que entonces comandaba Boudou, habría intervenido presuntamente ante el Fisco a favor de la empresa.
Tras el levantamiento de la quiebra, la compañía quedó en manos de The Old Fund, presidida por Alejandro Vandenbroele, señalado como ‘testaferro‘ de Boudou, aunque el vicepresidente niega el vínculo.
Con estos datos, el juez Lijo describió la acusación contra el vicepresidente de la siguiente manera: ‘Boudou, junto a Núñez Carmona, habrían adquirido la empresa quebrada y monopólica Ciccone Calcográfica, mientras Boudou era Ministro de Economía, a través de la sociedad The Old Fund y de Alejandro Vandenbroele‘. Ello, ‘con el fin último de contratar con el Estado Nacional la impresión de billetes y documentación oficial.
Boudou, aprovechando su condición de funcionario público, y Núñez Carmona, habrían acordado con Nicolás y Héctor Ciccone, y Guillermo Reinwick la cesión del 70% de la empresa a cambio de la realización de los actos necesarios para que la firma pudiera volver a operar y contratar con el Estado.
Amado Boudou dejó la cartera de Economía tras las elecciones de 2011 para ocupar la Vicepresidencia, pero las denuncias por su presunta implicación en escándalos de corrupción eclipsaron su carrera política.
La citación supone un golpe para el Gobierno de CFK, que pese a mantenerlo en un discreto segundo plano en los últimos tiempos, siempre lo respaldó, incluso en los festejos del 25 de Mayo, cuando Boudou tuvo reservado un asiento de primera fila, justo detrás de la Presidenta.

