Una densa nube de ceniza volvió a afectar en las últimas horas con intensidad a las provincias de Río Negro y Neuquén, donde había amplios sectores sin energía eléctrica y las clases estaban suspendidas.
Mientras se advertía que al menos por dos días no cederá la magnitud de las emanaciones del volcán Puyehue, el Gobierno nacional enviaba ayuda a pequeños productores ovinos patagónicos afectados por las cenizas del volcán chileno.
La región sur de Río Negro y Neuquén amaneció ayer con un cielo gris producto del polvo volcánico procedente de Chile, por lo que brigadas de reparticiones estatales y los pobladores acentuaron las tareas de despeje de techos, calles y veredas. En tanto, en Villa la Angostura, al sur de Neuquén, casi el 90 por ciento de la población continuaba sin energía eléctrica, un problema que se prolonga desde el sábado último.
Por ese motivo, las actividades estaban prácticamente paralizadas en la zona, ya que muchos comercios no podían abrir sus puertas, mientras se dificultaba, incluso, la calefacción en muchas viviendas. La emanación de ceniza del volcán chileno Puyehue, ubicado a unos 40 kilómetros de la frontera, mantiene a esta región en alerta desde hace 10 días y estaba afectando también el normal funcionamiento de los vuelos del país.
En localidades como Bariloche, Villa la Angostura y San Martín de los Andes no había ayer actividad escolar en la mayoría de los establecimientos.
En tanto, el Ministerio de Agricultura argentino informó que ‘hasta el momento se han comprado 35.000 fardos de alfalfa para distribuir como suplemento alimenticio al ganado ovino en el Valle Medio del Río Negro‘, según un comunicado.
Las cenizas perjudican a unas 2.000 familias de pequeños productores de Río Negro, Chubut y Neuquén, que en conjunto poseen cerca de 1,5 millón de cabezas de ganado, dijo Haroldo Lebed, director nacional de Emergencia Agropecuaria.

