Agostina Anido comenzó a notar conductas extrañas en su psicóloga: que la llamaba y mandaba mensajes a cualquier hora, que le preguntaba dónde estaba y con quién, que guardaba fotos suyas en su computadora personal. Fue entonces que decidió interrumpir la terapia. Y ahí comenzó su calvario.

“La conocí cuando cursaba el último año de la carrera de turismo en la Universidad de San Martín. Éramos compañeras y ella me comentó que era psicóloga. Me dejó su tarjetita, en ese momento se mostró amable y decidí tomar sesiones de terapia con ella”, contó la joven en Cámara del Crimen, por TN.

“Después de un tiempo se empezó a poner agresiva y controladora”, continúa Agostina, de 25 años y oriunda de Villa Ballester. “Me empezó a mandar mensajes todo el tiempo, me preguntaba qué estaba haciendo. Se empezó a meter en mis redes sociales, sacaba fotos mías de mis cuentas. Y cuando decidí cortar con la terapia empezó a extorsionarme con que iba a divulgar fotos de mi intimidad con quien entonces era mi pareja. Al ser mi terapeuta, ella tenía mucha información mía”, profundizó.

La demanda por acoso sexual y amenazas es contra Noelia Zeoli y está radicada en el Juzgado de San Isidro. “Un día, en una sesión por Zoom, compartió la pantalla y tenía un álbum con fotos mías. De hecho las tenía en una carpeta con mi nombre”, amplió la denunciante.

Cuenta la joven que su acosadora se volvió más violenta y agresiva cuando le comunicó que iba a abandonar la terapia. “Me mandaba amenazas en el contestador. Un día se me apareció en mi casa con un cuchillo y me tuvo que socorrer un vecino. Amenazaba a mi familia, a mi círculo íntimo”, detalló.

El 5 de septiembre del año pasado, Agostina decidió hacer la denuncia. “En la comisaría de la mujer de Olivos no me la tomaron porque, según me dijeron, era un asunto de pares. Como yo una mujer y ella también, minimizaban el abuso. Una situación indignante”, contó. Finalmente, en la comisaría de Carapachay la recibieron.

“En el Juzgado de San Isidro me dijeron que me iban a otorgar un botón antipánico y una perimetral. No me dieron nada. Desde septiembre que estoy esperando. No le atienden el teléfono a mi abogado. En la Fiscalía Vicente López Oeste lo mismo. Por eso me vi obligada a recurrir a los medios”, imploró.

“Me mandaba fotos tocándose sus partes íntimas. Decía que cuando más la rechazaba, más le gustaba. Y era muy explícita en la insinuación sexual”, precisó Agostina. “Llegué a pensar que se había obsesionado conmigo, pero después me contactaron otras víctimas y el modus operandi era el mismo. Se repite el mismo patrón: insinuaciones, amenazas, extorsión”.

Lucía y Ailén, otras dos chicas que dijeron ser víctimas de la psicóloga, contactaron a Agostina al conocer su caso. TN accedió a uno de los mensajes de voz que le envió a una de ellas. “Sos un poquito mala porque me dejás con terrible calentura. Cuanto más te enojás, más caliente me ponés. Estoy deseándote mucho”, se escucha en el audio.

“Lo peor es que esta persona sigue ejerciendo. Es un peligro. Atiende a menores. Me llamaron madres de nenes. La madre de una nena de 7 años me comentó que esta mujer, Noelia, la invitó a su hija meterse a la Pelopincho y ahí se sacó la remera”, relató.

Para Agostina, la pesadilla continúa. “Me dice que me va cagar a tiros, que van a agujerear la puerta de mi casa, que voy a terminar en una bolsa de nylon. Lo único que pido es que en la Fiscalía que dejen de tomar mate y me escuchen ahora que estoy viva”, concluyó.