Las autoridades del bloque Cambiemos buscarán realizar desde los primeros días de febrero negociaciones con fuerzas políticas opositoras para consolidar acuerdos que le permitan conformar una mayoría necesaria para sancionar iniciativas consideradas clave por el gobierno nacional.
El presidente Mauricio Macri anunciará el 1 de marzo, cuando inaugure el 134to período de sesiones ordinarias del Congreso, el envío de un conjunto de proyectos, entre los que figuran -según informaron fuentes parlamentarias a Télam- la reforma de Ley Cerrojo para habilitar las negociaciones con los fondos buitre, y la modificaciones a la Ley de Impuesto a las Ganancias, la Ley del Arrepentido y la de Acceso a la Información Pública, entre otras.
Para poder sancionar estas iniciativas, en la Cámara de Diputados el oficialismo deberá enhebrar acuerdos con otras bancadas dado que el interbloque Cambiemos tiene alrededor de 90 legisladores, por lo que precisará el aval de unos 40 diputados más para alcanzar el quórum y votar los dictámenes en el recinto de sesiones.
En rigor, el oficialismo buscará repetir un esquema que armó con otras bancadas para conformar el consenso parlamentario, donde consiguió una primera minoría para impulsar la postulación del macrista Pablo Tonelli como miembro del Consejo de la Magistratura.
Si bien Tonelli no pudo asumir porque el Frente para la Victoria (FPV) presentó medidas judiciales para impedir que jure como miembro de la Magistratura -dado que reclama ese lugar para el camporista Marcos Cleri-, lo cierto es que logró armar un esquema de poder que superó en votos al kirchernismo.
El presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó, y el jefe de la bancada, Nicolás Massot, confían en que podrán realizar estos acuerdos con el interbloque UNA -cuya columna vertebral es el massismo- que tiene unos 35 legisladores y con los puntanos de Compromiso Federal que conducen los hermanos Rodríguez Saá.
Además prevén encarar conversaciones con el bloque Progresistas que tiene seis miembros, y con el Juntos por la Argentina -que conduce el exrenovador Darío Guistozzi- que cuenta con 5.
Para algunas iniciativas en particular, también apuntarán a tener el respaldo del Frente Cívico de Santiago del Estero, que lidera el exradical Gerardo Zamora.
A modo de ensayo, el documento denominado ‘Acuerdo Parlamentario‘ para respaldar la postulación de Tonelli fue firmado por Cambiemos -PRO, UCR y Coalición Cívica-, Frente Amplio Progresista (socialistas, Gen y Libres del Sur), Juntos por Una argentina, Movimiento Popular Neuquino, PJ Pampeano, Compromiso Federal y Libertad y Democracia.
De todos modos, los macristas sostienen que para algunas leyes tendrán el respaldo de los massistas, en otras de los progresistas y en muchas de ocasiones esperan contar con el respaldo de los diputados que responden a los gobernadores del PJ.
Desde el kirchnerismo, que tiene la primera minoría con 95 legisladores, su presidente Héctor Recalde reconoció que ‘hay matices dentro del bloque‘, y se vio obligado a desmentir las versiones de ruptura que sobrevuelan sobre la cúpula del Congreso Nacional. Lo concreto es que el FPV-PJ está virtualmente dividido entre los kirchneristas y peronistas que responden a los gobernadores. Algunas fisuras pudieron traslucirse en las conferencias convocadas por el bloque durante este mes en las que Recalde estuvo acompañado habitualmente por los diputados camportistas -son 26 los miembros de esa organización en el Congreso-, los cristinistas más duros como Carlos Kunkel y Diana Conti, y otros como la sciolista Cristina Álvarez Rodríguez.

