Para ser policía en Córdoba ya no bastará con ser argentino, joven, no contar con antecedentes delictivos, no ser adicto a ninguna sustancia y tener un buen estado de salud físico y mental. Ahora, la Policía de Córdoba rechazará a los aspirantes que sufran distintas afecciones, entre las que incluyó amputación de pene, renguera y tartamudez, según la nueva reglamentación que consta en un decreto firmado por el gobernador José Manuel De la Sota.
Fuentes de la jefatura policial explicaron que las nuevas disposiciones buscan prevenir que ‘en el futuro, cuando ya sean policías en la calle, tengan algún padecimiento serio por su trabajo‘.
El decreto 763 fechado el 17 de julio, que reglamenta una ley del personal policial de 2010, menciona en el apartado X punto 5 como ‘causales de rechazo‘ el ‘hermafroditismo‘ y la ‘amputación de pene‘.
Éste es el punto más polémico. El médico policial Raúl Preister dijo que, si se detecta un problema en genitales, una junta médica resolverá el rechazo o la aceptación, al tiempo que indicó que se hará un examen médico y psiquiátrico.
El profesional explicó que la elección sexual de los postulantes no se evalúa. Lo que no dijo es que en la práctica no entran transexuales ni travestis.
Además de la lluvia de críticas de muchos sectores, la norma ya fue cuestionada por el INADI de Córdoba que la tiene bajo evaluación y adelantaron que en casos particulares “seguramente” puede llegar a cometerse “discriminación”. También se quejó la comunidad de lesbianas, gays y travestis.
Otras causas de exclusión de la Fuerza, según publicó el diario La Voz del Interior, serán que el aspirante tenga dificultades de movilidad en sus piernas o le falte un dedo, sufra enfermedades coronarias o diabetes. También será un filtro la obesidad, la bulimia, tener labio leporino, ser tartamudo o poseer un tics. Tampoco se podrá tener tatuajes a la vista y será condición excluyente saber nadar.
El mismo decreto, menciona que a los aspirantes a policías también se les exigirá que no tengan antecedentes delictivos ni dependencia del alcohol o a algún estupefaciente, adicciones que tampoco deberán afrontar sus familiares y amigos.
Por otro lado, la nueva ley blanquea algo que ya ocurría: no se permitirá el ingreso de embarazadas a los cursos. Si una mujer quiere tener hijos, sólo podrá hacerlo cuando ya sea policía en actividad.
El ejecutor de la norma es el ministro de Seguridad, Alejo Paredes. En 2007, a poco de asumir como jefe de Policía, dispuso que los policías obesos corran para bajar de peso. Un sargento murió infartado.
Sin embargo, la nueva ley policial 9.728 hace mucho hincapié en el respeto y obediencia de los ingresantes hacia sus superiores, enfatiza la “disciplina”, señala que el policía “siempre” debe estar conforme con su “estado y situación” y hasta menciona que no pueden actuar con “tibieza”, al tiempo que se exige que sean serenos y enérgicos.
A la hora de entrar a la Policía, se hacen evaluaciones ambientales en el barrio donde vive el interesado para conocer, no sólo si se cuelga a la luz o si tiene deudas, sino también para saber si es violento con los chicos del barrio. Un concepto vecinal desfavorable será causa para que no ingrese. Fuentes: (DyN, La Voz del Interior)

