Una de las últimas imágenes del presidente Mauricio Macri en Holanda ocurrió el martes a la tarde en las aguas del puerto de Rotterdam, el más frecuentado del mundo. Allí, Macri firmó un acuerdo de cooperación mutua y de asistencia técnica con el rey William Alexander para transformar el puerto de Buenos Aires.

 

”Será un partenariado del siglo XXI”, dijo la reina Máxima, economista de formación y el producto de exportación argentino más célebre en los Países Bajos. A su lado en el barco, la primera dama Juliana Awada, estaba “muy cansada y feliz". "Fue un viaje súper enriquecedor, muy bueno para Argentina”, agergó.

 

El acceso a la experiencia holandesa para la modernización del puerto de Buenos aires para los próximos 50 años y apertura de licitaciones en abril por al menos 1.200 millones de dólares para esta obra; el control de aguas e inundaciones en la Cuenca del Salado bajo el asesoramiento de ingenieros holandeses y los convenios educativos y de diálogo social fueron los inmediatos resultados de la visita. En su primera salida fuera del protocolo y muy bien custodiado, Macri eligió el café Pistache, frente al palacio de trabajo del rey William Alexander, para dar una entrevista a Clarín, La Nación y la agencia Télam. La conversación fue filmada por los cameraman de la Presidencia de la Nación.

 

“Argentina ha crecido y va a seguir creciendo en el 2017”, anunció el Presidente. "Aunque no todos han sentido aún los síntomas de recuperación, volverán a construirse barcos de incendios en Rosario y se recuperarán los astilleros. Es una industria que pasó de 80.000 a 8.000 personas", sostuvo.

 

Distendido, cansado pero contento, Macri habló de su visita junto al ministro Esteban Bulrich, que firmó un importante convenio de intercambio educativo y entrenamiento de maestros entre ambos países. El dueño del café aceptó mantenerlo abierto para hacer la entrevista mientras argentinos con banderas saludaban al presidente por la ventana.

 

-¿Va a haber más inversiones en la después de esta gira exitosa que ha tenido en Amsterdam?

 

-Las hay. Las hay todos los días. Obviamente, nosotros necesitamos mucha inversión para desarrollar un país tan grande como es la Argentina y para generar tanto trabajo como el que necesitamos. Porque para sacar a más del 30% de argentinos de la pobreza hace falta mucho trabajo. Pero lo bueno es que tengamos claro que hay pocos países en el mundo hoy que despierten tanto interés como el nuestro. Y ustedes lo han podido comprobar. Decenas de empresarios, empresas interesadas en invertir, en expandirse. Hay muchas empresas holandesas centenarias en la Argentina. Y yo me voy muy contento. Muy contento por la ejecutividad, la practicidad y además, por el clima de afecto que hay.

 

-En este contexto de inversiones y búsqueda de reglas claras ¿influye de alguna manera lo conflictiva que está la calle en la Argentina, con los paros, las protestas?

 

-Todo influye. Porque acá lo que está en discusión es si este cambio cultural es producto de una decisión de los argentinos o solamente la decisión de un Presidente. Yo le digo a todos: por supuesto, que yo no soy el dueño del cambio. Soy el resultado del cambio que decidió la gente. Y que esto viene en serio. Y entendimos la mayoría que este es un largo camino, que lleva a una mejora permanente. Que terminará algún día con los excluídos en la Argentina. Toda la gente va a tener oportunidades de desarrollo.


-¿Cree que el apoyo que recibió en Holanda se entiende en la Argentina en la misma medida?

 

-Como todo. Algunos se dan cuenta de lo importante que es esto. Otros no. Pero hay que entender que Holanda está dentro de los veinte países más poderosos del mundo. A pesar que tiene solamente el dos por ciento del territorio que tenemos nosotros. Dos por ciento... Eso impacta, ¿no?. Y la verdad es que es un socio perfecto. No solo por la corriente afectiva que hay, especialmente a partir de que la reina es de origen argentino, sino porque es el segundo país agroexportador. Es un país de las mayores experiencias y capacidades en el manejo del agua. La Argentina tiene muchos millones de hectáreas para regar y muchas hectáreas para sacar de abajo del agua. Puertos que ampliar, para poder sacar toda esta producción que está creciendo día a día. Especialmente la del campo, que ya empezó. Y después también es fuerte en energía. A partir de Shell y varias empresas más. Son muy fuertes. Y quieren participar en energías renovables y en Vaca Muerta.

 

-¿Por qué la gente no percibe como buenas noticias lo que usted cuenta?

 

-Muchos argentinos no lo sienten todavía a este cambio de tendencia, que hemos logrado bajando la inflación y empezando a crecer. Y es lógico. No es en todos lados del país ni en todos los sectores igual. Es una recuperación que comenzó y que va a ir extendiéndose, poco a poco, al resto de la sociedad. Yo ya les dije: nunca prometí un milagro de un día para el otro. Ya fue casi un milagro haber evitado una crisis terminal, a la que íbamos en pocas semanas o meses, si no producíamos este cambio copernicano. Ahora el camino es mejorar todos los días un paso, en la dirección correcta. Insisto, entiendo que todavía hay gente que no percibe que la Argentina está mejorando. Pero en el 2017 vamos a crecer. El 2018 va a ser mejor que el 2017 y el 2019 va a ser mejor que el 2018 todavía.