A fondo. Macri intentó demostrar que está absolutamente convencido -al punto incluso de renunciar a una reelección- en su propósito de bajar el gasto público y que no subirá impuestos para financiar al Estado.

 

 

La turbulencia financiera que llevó al derrumbe del peso local y a una fuerte alza de tasas en las últimas semanas en Argentina está "superada", aunque el país debe acelerar la reducción de su déficit fiscal, advirtió ayer el presidente Mauricio Macri en una extensa conferencia de prensa en la Quinta de Olivos. Además, sorprendió al señalar que el Gobierno va a estar "muy atento a las avivadas" en los aumentos de precios al consumidor tras la subida del dólar. Al mismo tiempo reiteró su convocatoria a "todos los sectores" a trabajar por "un gran acuerdo" que permita reducir el déficit fiscal, "para crecer" y bajar la inflación y, tras ratificar al equipo económico, admitió que fue "muy optimista" al momento de imponerse metas "altamente positivas", además de negar agendas ocultas con el FMI. También reconoció que "hubo "problemas de coordinación entre el gabinete económico y el Banco Central frente a la corrida del dólar y admitió una verdad inocultable: que "habrá más inflación y menos crecimiento en los próximos meses".

"Tenemos que trabajar entre todos en lograr una reducción del déficit fiscal, para crecer y reducir la inflación. Están todos los sectores convocados", señaló Macri al ser consultado si también estaba dispuesto a establecer un diálogo con representantes del sindicalismo y dirigentes que integran el espacio que encabeza la expresidenta Cristina Kirchner.

En ese sentido, Macri insistió además que los gobernadores, los legisladores nacionales y el Gobierno tienen que "sentarse alrededor de una mesa" y llegar a soluciones.

"Tenemos que alcanzar un gran acuerdo para ver cómo hacemos para terminar esta historia del déficit fiscal. No podemos seguir con parches y mentiras", subrayó el titular del Poder Ejecutivo Nacional.

En un encuentro con la prensa en la residencia presidencial, que se extendió durante 40 minutos e incluyó la formulación de ocho preguntas, el mandatario dio por superada "la turbulencia cambiaria" que atravesó el país en los últimos días, al tiempo que se planteó una autocrítica.

"La autocrítica que tengo que hacerme es que fui muy optimista y me puse metas altamente positivas. Sentí que eso era lo que ameritaba la situación del país, que hace dos años y medio no estaba para un gran ajuste, pero tampoco podía continuar como se lo venía administrando", apuntó el jefe de Estado.

El Presidente destacó el "enorme esfuerzo que han hecho los argentinos en este tiempo, con lo cual se evitó -aseguró- una crisis similar a la del 2001".

Y agregó: "Hoy estamos en una posición más sólida, pero con el mismo problema de fondo, que es el déficit fiscal. Pero tenemos otra experiencia y estamos lejos de repetir una crisis como la que vivimos en otros años".

Sin embargo, sostuvo que el "objetivo fundamental" de su gobierno "sigue siendo bajar la inflación", aunque "sin metas tan ambiciosas", ya que "tiene que ser algo que tenga coherencia con la reducción del déficit fiscal".

Además, ratificó la continuidad de su equipo económico, al estimar que actuó con "seriedad y profesionalismo", y evaluó que encaró "una negociación "profesional y técnica" con el FMI.

Sobre el acuerdo que negocia con el FMI aclaró: "Nadie nos va a condicionar" y subrayó que las negociaciones estarán encaminadas a que ambas partes se pongan de acuerdo en "qué compromisos" asumir para reducir el déficit fiscal, "que es la preocupación de todos". "Ellos no se meten con nuestra legislación ni con el tipo de cambio. Acá no existen agendas ni negociaciones ocultas. Esto significa que le damos garantías de que le vamos a poder devolver el dinero lo que nos prestan. De eso se trata", explicó el mandatario.

En ese sentido, destacó que el FMI "jamás" planteó cambios en leyes laborales ni en el tipo de cambio".

Por último, remarcó que "las retenciones no funcionaron". A la vez que propuso "cobrar impuestos inteligentes y que generen trabajo y no que lo destruyan".


 

>>  FMI, tarifas y reelección   

 

En la conferencia, Macri explicó que el FMI "nos va a decir en qué número nos sentimos cómodos para reducir el déficit", pero aclaró que la "responsabilidad" está ahora "en los dirigentes y en sentarnos en una mesa" para lograrlo. "No nos tiene que incomodar. El Fondo es una institución seria que hace buenos o malos acuerdos

En nuestro caso es bueno porque garantiza el crecimiento. No tenemos nada que ocultar. Todo es transparente. Acá no hay gente que se lleva bolsos a conventos, así que no nos molesta que nos vengan a inspeccionar", apuntó, en clara alusión a José López, el exsecretario kirchnerista de Obras Públicas, hoy detenido.

Macri ratificó su postura frente al proyecto opositor sobre el freno a los aumentos en las tarifas: "Si hubiese habido alguna alternativa, hubiese sido yo el primero en tomarla", aseveró, y anticipó que espera que sea "dinámica" la agenda parlamentaria para lo que reste de su período presidencial.

Ante una consulta sobre si se ponía en juego la posibilidad de una reelección, fue enfático y dijo que "jamás ha especulado" y que no llegó a la Casa Rosada para hacer lo que le convenía a él.