El presidente Mauricio Macri partió ayer al mediodía a Roma para participar el domingo de la ceremonia de canonización del cura Brochero en la Plaza San Pedro y reunirse un día antes con el papa Francisco.

El jefe de Estado partió poco después de las 12.30 desde el aeropuerto internacional de Ezeiza, en el vuelo AZ-681 de la compañía Alitalia, acompañado por la canciller Susana Malcorra; los secretarios de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, y de Culto, Santiago de Estrada; y el vocero presidencial Iván Pavlovsky. También viaja junto a la primera dama, Juliana Awada.

El mandatario arribará hoy al aeropuerto Fiumicino de la capital italiana pasadas las 6 hora local (1 de Argentina) en el vuelo de Alitalia junto a Awada, la hija de ambos, Antonia, y Valentina, de 13 años, hija de Awada y el conde belga Bruno Barbier.

Agustina, hija del mandatario, de 33 años, ya se encuentra en la capital italiana y se unirá al Presidente para visitar al papa Francisco el sábado 15 a las 10.30 locales (5.30 de Argentina) en el estudio anexo al Aula Paulo VI del Vaticano.

Macri aseguró que llega al encuentro con ‘las mejores expectativas‘ y que tendrá ‘una buena conversación‘ para hablar ‘de nuestro país, escuchar cuáles son sus consejos‘, según declaró a la agencia ANSA.

Por el momento, según fuentes de gobierno consultadas, no está prevista ninguna actividad oficial del Presidente durante su primer día en Roma, donde se alojará junto a su familia en el céntrico hotel De Russie.

Mañana, tras la reunión con el Pontífice de la que participará la ‘familia ensamblada‘ del mandatario, Macri participará de una reunión con los embajadores argentinos acreditados en los países de Europa y ante organismos internacionales con sede en el Viejo Continente que se hará en el Hotel Meliá de la capital italiana con la presencia de la jefa de la diplomacia argentina.

Durante su estadía en la capital italiana está previsto que el presidente tenga un encuentro informal con el Presidente del Consejo de Ministros de Italia Matteo Renzi. Télam