En Jujuy. Macri advirtió que, antes del inicio de su gestión, se dejaron "espacios libres" en la política que permitieron que "una minoría tome el control del país y se apropie del Estado y digan que van por todo", en referencia al kirchnerismo.

El día después del segundo debate presidencial que tuvo lugar el domingo en la Facultad de Derecho de la UBA, el presidente Mauricio Macri y el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, siguieron

recalentando el ultimo tramo de la campaña con críticas y chicanas que profundizaron la grieta.

En su balance ante el Gabinete, Macri, muy contento por su desempeño en el debate, señaló que a Fernández "se lo veía irritable cuando se hablaba de corrupción" en ese encuentro. Alberto, por su parte, dijo que "Macri es historia" y rogó que ante un resultado adverso de las elecciones el próximo domingo el Presidente "no se enoje otra vez, no maltrate a los argentinos" y que "no deje subir el dólar" como el 12 de agosto tras las PASO, "según cuenta alguna causa judicial que hay en Buenos Aires", chicaneó.

A diferencia de lo que pasó el domingo 13 en la Universidad del Litoral en Santa Fe, donde los analistas dieron ganador a Alberto Fernández, el domingo coincidieron en que Macri "se impuso claramente" y que en algunos pasajes acorraló al candidato kirchnerista que lució menos agresivo y, aunque intentó, no pudo liderar el debate.

En este contexto, Macri se mostró optimista y distendido de cara a las elecciones del próximo domingo donde tiene la titánica misión de intentar entrar al balotaje.

"Lo vi desencajado, agresivo, como si no se sintiera ganador", contó Macri a sus ministros.

La referencia a la actitud de Fernández fue, en especial, por vincular a su padre, Franco Macri, extitular del grupo Socma y quien murió en marzo, con causas de corrupción, algo que el Presidente le reprochó a su rival en pleno debate.

Por otro lado, Macri también celebró con sus ministros el "éxito" que entiende significó la marcha del sábado. Dijo que el apoyo "fue increíble" y lamentó no haber podido entremezclarse más con la gente como en las recorridas que hizo en la previa.

"Mauricio contó el impacto enorme a nivel emocional que vivió el sábado como argentino en esta rebelión pacífica de millones que se manifestaron en todo el país", aseguró el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, quien ofició -junto a su par Alejandro Finocchiaro (Educación)- como vocero de la reunión.

El escenario imponente que se vio en la avenida 9 de Julio, con más de 400 mil personas según

cálculos de la prensa porteña y 800 mil asistentes, según la Policía de la Ciudad, hace pensar a los ministros que incidirá más allá de diciembre, aunque Macri no sea reelecto. "Va a condicionar mucho a aquellos que piensan el posmacrismo", dijo un funcionario, y recibió el respaldo inmediato del resto.

Consultado sobre si la corrupción será un tema que influirá en las urnas, Finocchiaro dijo que no lo sabía, pero consideró que "se notó cómo esto incomodaba a Alberto Fernández" en el debate. Para el funcionario, es un tema difícil de zanjar porque "o cuando fue jefe de Gabinete fue

parte de eso" o bien "no vio nada, y por decirlo con una palabra muy elegante, fue ingenuo".

"Uno lo veía irritable cuando se hablaba de corrupción, es entendible porque piensen ustedes que para Alberto Fernández criticar la corrupción K es como ver a (el líder de la CTEP, Juan) Grabois criticar a los piquetes".

Menos eufórico, aunque firme en su convicción de virtual ganador de las elecciones y próximo presidente de Argentina -las encuestas vaticinan que el triunfo será más amplio que en las PASO-, Alberto Fernández reiteró que "Macri ya es parte de la historia". "La Argentina tiene que mirar hacia adelante. Que Macri se quede en la grieta". Ante una consulta sobre si temía sobre la transición, en caso de ser electo presidente, a partir del 28 de octubre, Fernández sostuvo que "tomemos todo con tranquilidad porque lo único que va a pasar en un cambio de gobierno" en la Argentina.

En Bahía Blanca. Respecto del debate presidencial Alberto buscó relativizarlo, al afirmar que más de allá de la presentación de propuestas "las posibilidades de cruce, o de intercambio de posiciones es muy acotada".


"Puede ser que tenga muchas implicancias hacia el futuro, no tengo dudas, pero institucionalmente no debiera ser más que eso", dijo al indicar que "de mi parte toda la voluntad y toda la vocación de que esto transcurra en tranquilidad".

Fernández agregó que "los tiempos son difíciles porque hasta el día de hoy no sé qué país va a dejar Macri, no sé cuántas reservas van a quedar". También denunció nombramientos de última hora en el Estado "para llenarnos la planta de empleados administrativos". Al ser consultado sobre la ausencia de Cristina Fernández en el debate, se enojó y mando a "trabajar de periodista" al periodista.