Para convertirse en secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la canciller argentina Susana Malcorra deberá sortear filtros que exige el proceso previo de selección: entre ellos, provenir de una región que no tiene a cargo la secretaría general desde 1991.
Por estas horas, el presidente Mauricio Macri presentó la candidatura de Malcorra, que aspira a convertirse en la número uno de la ONU. Ser mujer es algo que la favorece: una situación de género que la propia ONU alienta. De todos modos, entre los puntos más salientes que deberá mostrar Malcorra se incluye tener una currícula adecuada, disponer de antecedentes más relevantes que sus nueve competidores, salir airosa de un ‘diálogo abierto‘, en el que durante dos horas deberá responder preguntas de todos los miembros de la ONU, así como de la sociedad civil y encantar, finalmente, a los cinco miembros del Consejo de Seguridad.
Malcorra tiene para mostrar su trabajo en la ONU desde el 2004, cuando se desempeñó como Directora de Operaciones y Directora Ejecutiva Adjunta del Programa Mundial de Alimentos. Pero, luego, desde 2008 hasta 2012 fue secretaria general adjunta del Departamento de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno, virtual jefa de Gabinete del propio Ban ki-moon, actual titular de la ONU.
Si bien la canciller representa a América latina, que con Europa del Este parecen gozar de preferencias en esta oportunidad, el hecho de ser argentina podría ponerla en dificultades con el Reino Unido, uno de los cinco miembros del Consejo de Seguridad, con derecho a veto. En este aspecto, su reciente paso por Londres parece haber limado esa aspereza, derivada del caso Malvinas.
Según el presidente de la Asamblea General, el danés Mogens Lykketoft, el nuevo secretario general deberá tener ‘grandes dotes de liderazgo, que tenga la autoridad para señalar cualquier asunto que pueda poner en peligro la paz‘.
El proceso de selección que llevará a la aprobación del nuevo secretario general de la ONU hacia octubre, aunque iniciará su mandato en enero de 2017, se inició cuando el Consejo de Seguridad y el titular de la Asamblea, a fines del año pasado, hicieron pública una convocatoria a que se presentaran candidaturas. ‘Describimos los rasgos fundamentales del proceso, señalamos algunos de los principales criterios para el cargo y, en vista de que habían transcurrido siete decenios de dominio masculino, alentamos a los Estados Miembros a presentar tanto candidatas como candidatos‘, planteó Lykketoft como diferencial a favor de Malcorra y de sus pares femeninas. DyN

