Buenos Aires, 10 de enero.- La genial carrera discográfica de María Elena Walsh se inició de la mano de una notable del folklore como Leda Valladares con quien inició un vínculo artístico y afectivo en 1951.
Luego de trabajar como guionista de programas infantiles, María Elena junto a Leda volcó todo en "Canciones de Tutú Marambá", en el que aparecen canciones que serían clásicos para varias generaciones de niños argentinos como "La vaca estudiosa", "El reino del revés", "Canción del Pescador" y "Canción de Titina".
Su discografía solista, tanto infantil como para adultos, va desde "Canciones de Tutú Marambá", "Canciones para mí", "Canciones para mirar", "El país de Nomeacuerdo", "El país de la Navidad", "Cuentopos", "Juguemos en el mundo", "Cuentopos para el recreo", "Juguemos en el mundo II", "Cuatro villancicos norteños", "El sol no tiene bolsillos", "Como la cigarra", "El buen modo" y "De puño y letra".
Otras canciones que ingresaron en la memoria de miles de niños son "La reina batata", "El país del nomeacuerdo", "El twist del mono liso", "Marcha de Osias", "El show del Perro Salchicha", "La Mona Jacinta", "Don Enrique del Meñique".
Artistas como Mariana Cincunegui, Adriana, Daniela, Piñón Fijo, la Banda del Musiquero Loco, que se especializan en canciones para niños, han señalado que en materia de música infantil, Walsh ubicó un techo muy alto, casi inalcanzable, con parámetros increíbles por su talento y el nivel de ocurrencia de sus letras.
En materia para adultos, con su espectáculo "Juguemos en el mundo", produjo un acontecimiento cultural que influiría fuertemente en la nueva canción popular argentina.
A su manera, se sumó al Movimiento del Nuevo Cancionero, impulsado por músicos como Mercedes Sosa, Armando Tejada Gómez, Tito Francia y Rubén Mattus.
Sus melodías iban desde el folklore, pasaban por el jazz, el tango y hasta el rock, pero además en materia de letras le aportó mucho sustento a la canción de protesta.
Desde su gran clásico "La Cigarra", convertido en un himno de resistencia contra la dictadura militar que gobernó el país hasta 1983 hasta una mirada hacia la inmigración como "Zamba de Pepe".
También su percepción sobre el peronismo con "El 45", hacia la postura tilinga de la clase media porteña con "Mirón y Miranda" o "Gilito de Barrio Norte".
Otro disco importante por su temática social y su fina ironía fue "El sol no tiene bolsillos" que incluye canciones como "Vals municipal", "Magoya", "Oración a la justicia", "Si se muere la zamba", el contundente "The Kana", "Balada de Comodus Viscach", "Dónde están los poetas", mientras que en "Como la cigarra" aparecen "Réquiem de madre", "El viejo varieté", "Canción de caminantes", "Aria del Salón Blanco", "Al divino botón" y "Las aguasvivas".
Por eso años, se acercó a ella, el cordobés Mario González, conocido como Jairo con quien compuso "Angelito mexicano", "Vidalita porteña", "Mis ganas", "El valle y el volcán" y "Queda tan lejos".
El inicio de la dictadura militar fue el fin de su carrera musical, ya que decidió no escribir más canciones, solo se dedico a la poesía y a eventuales participaciones como invitada en discos de amigos y colegas.