En una campaña electoral, el ‘qué se hace‘ es tan importante como el ‘cuándo se hace‘. Excelentes ideas mal implementadas, o acciones llevadas a cabo en momento inadecuados puede afectar profundamente las posibilidades de un candidato o de un partido. Este tipo de errores, basados en la escasa profesionalización de los equipos de campaña, se observa de manera permanente en campañas locales o provinciales, aunque también aparece en campañas de envergadura nacional, como veremos más adelante. Es que el rol de los estrategas políticos es central en las campañas, ya que una estrategia equivocada es mucho más perjudicial que una mala publicidad. Aunque uno se suba a una Ferrari, si elige el camino equivocado nunca llegará a destino o llegará cuando ya sea tarde.

Lo Racional y lo Emocional

En las campañas hay componentes racionales y emocionales , los electores no solo eligen votar a un candidato o a una fuerza política por sus propuestas de un modo racional, sino que hay un mix entre racionalidad y emocionalidad que condiciona el voto, y que debe tenerse en cuenta en los procesos electorales. Como en la música, el ‘tono‘ adecuado es fundamental para generar una campaña armónica y en sintonía. Y las acciones generadas por el massismo no tienen el tono ni el ritmo adecuado para la etapa actual de la Campaña. En lo que sigue desarrollo los motivos por los qué a mi juicio, Massa está hoy errando el camino.

Las Etapas de Campaña:

Las campañas presentan tres etapas, la de Instalación, la de Consolidación, y la Etapa Épica. En cada una de esas etapas, el mix entre racionalidad y emocionalidad es diferente.

1- La Instalación: es la etapa en la que la candidatura debe hacerse de un lugar en la agenda pública y en la mente de los electores. Esa etapa, para Massa, comenzó con la elección de 2013, y se consolidó en 2014 , con el manejo de la agenda por el Código Procesal Penal. Fue sumamente exitosa, ya que una figura sin anclaje partidario ni territorial logró ubicarse como primera opción electoral. Una emocionalidad controlada, generó entusiasmo y logró diferenciarlo del resto de los precandidatos presidenciales. En ese momento, afirmamos en esta misma columna, que el desafío para Massa sería sostenerse en la agenda pública sin tener gestión para mostrar.

2- La Consolidación: En esta etapa se valora la solidez, tiene un mayor componente racional, y la emocionalidad está asociada a la esperanza. Es la fase en la que la campaña toma cuerpo y volumen, en la que se construyen coaliciones, se generan apoyos y se avanza en el posicionamiento y el mensaje. Massa decidió posicionarse, entre el Cambio que representaría Macri y la Continuidad de Scioli. Su slogan ‘El Cambio Justo‘, lo ubica en un equilibrio que responde al perfil de sus electores, pero no es sencillo de sostener en el tiempo. En una columna anterior referimos a los problemas que está teniendo para seguir posicionado en la agenda pública y para construir apoyos dirigenciales y partidarios que le permitan tener profundidad territorial. La convención radical, y el apoyo de ‘Lole‘ Reutemann a Macri, lo mostraron debilitado.

Ante esta debilidad Massa optó por ‘ir hacia la gente‘, y generar acciones de campaña que lo muestren cerca de los ciudadanos. Entre estas acciones se encuentra la foto que acompaña a esta nota, en la que se ve a Massa de recorrida por Buenos Aires, mirando al cielo, con los puños alzados y cargado de emociones. Si se mira con atención la foto, puede notarse que la euforia del candidato no es compartida por los participantes en el acto, que miran hacia otro lado. En la misma línea va un video en el que se lanza desde el escenario hacia la gente que escucha su discurso, como una estrella de rock. El problema de estas dos acciones es que equivocan el momento. La euforia que que intentan reflejar está relacionada con la última etapa de la campaña, para la que faltan aún muchos días

3- La Épica: Esta es la fase final de la Campaña, en la que se gestiona el entusiasmo colectivo, y se activan los sentimientos (positivos o negativos) del elector, a la hora de emitir el voto. Muchos nos ponemos emotivos cuando se acerca una elección, en la que se define nada menos que el futuro del país, y ese es el tono que deben tener las campañas en sus últimas semanas. Un ‘in crescendo‘ emocional que culmina con un cierre de la Campaña eufórico y con un altísimo tono emotivo.

Pero hoy estamos a meses de las PASO, y la estrategia utilizada por el massismo es extemporánea, porque no sintoniza con el tono emocional de los argentinos ni de los que apoyan a Massa, ni los independientes, ni los que apoyan a otros candidatos. Esto hace que esos mensajes se pierdan en el mar de estímulos que recibimos a diario, o que sean utilizados por otras fuerzas para mofarse de la falta de sintonía de esa campaña. No es malo lo que hacen, pero está fuera de Tiempo. Falta para las elecciones, pero el margen para desafinar se hace cada vez menor.