A medida que pasaban las horas, las advertencias entorno al paro de mañana por eventuales incidentes fueron ganando terreno ayer, aunque con matices, -sindicalismo y Gobierno- intentaron enviar mensajes para contrarrestar cualquier intento de violencia. Pero fue una definición de la presidenta Cristina Fernández, en la tarde-noche de ayer, la que pareció alejar del horizonte cualquier amenaza de violencia durante el paro nacional de este jueves convocado por la CGT de Hugo Moyano, la CGT Azul del gastronómico, Luis Barrionuevo y la CTA opositora que conduce, Pablo Micheli.
‘Todos tienen derecho a hacer huelga y está bien, que nadie se sienta aludido‘, señaló la Presidenta cuando se refería a la inauguración del ciclo lectivo que había hecho en una localidad de Salta, en momentos de un paro de docentes de esa provincia. ‘Vamos a poner a la palabra en tiempos en que algunos quieren que volvamos a la barbarie, vamos a poner racionalidad‘, continuó la mandataria.
La Presidenta habló al inaugurar en Tecnópolis el ‘Encuentro de la Palabra‘. Si bien no hizo referencia directa al paro del jueves, las palabras de la Presidenta sonaron horas antes que este jueves el sindicalismo opositor
haga una medida de fuerza en contra la política económica.
‘La palabra tiene que ver con las diferencias‘ resaltó Cristina, y destacó la necesidad de que los argentinos ‘empecemos a reflejarnos porque si bien somos diversos, al final somos uno solo‘. También pidió que la palabra ‘sea la que prime en nuestra sociedad‘ y no la violencia.
Con este mensaje Critina salió a responderle a Hugo Moyano que horas hizo público su temor y apuntara al gobierno nacional por eventuales hechos de violencia durante el paro.
La manifestación de CFK iba en sintonía con lo que había adelantado el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, que en nombre del Gobierno salió a garantizar ‘el pleno ejercicio del derecho de huelga’ y exhortó a que no haya ‘ningún hecho de violencia’.
‘Nosotros no vamos a producir ningún incidente‘, prometió Moyano, aunque luego denunció: ‘El Gobierno, por todos los medios, no solamente está tratando de debilitar el paro sino de desvirtuar la jornada de protesta y esto es lo que tenemos que tener cuidado. Yo le desconfío más al Gobierno que a cualquier otro sector de la sociedad‘.
Moyano adelantó que tras el paro se ‘elaborará otro plan‘ para continuar con los reclamos a la Casa Rosada y ‘más aún‘ si el paro logra un acatamiento de ‘un 80 ó 90 por ciento‘.
Por su parte, el ministro de Interior y de Transporte, Florencio Randazzo, cuestionó la protesta al reiterar que ‘lo único que hace es joderle la vida a la gente‘.
El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, negó que el Gobierno haya realizado contactos con la Unión Tranviarios Automotor (UTA) para evitar que los choferes de colectivos adhieran al paro, y advirtió que la única medida prevista será descontar el subsidio a las empresas ‘por el día de servicio no prestado‘.
De acuerdo al balance previo, el paro tendría mañana un alto impacto en el transporte público de pasajeros en todo el país por la adhesión de la Unión Tranviarios del Automotor (UTA) que nuclea a los choferes de colectivos de corta, media y larga distancia.
El paro también afectará los servicios de trenes, de vuelos internacionales y de cabotaje, al transporte que se realiza en camiones como el de caudales, combustibles, alimentos y de animales, a la recolección de residuos. También embarcaciones marítimas y fluviales, etc. Los bancos abrirán normalmente, pero no habrá servicio de clearing ni reposición de dinero en los cajeros automáticos.

