La investigación por el crimen de Candela Rodríguez, la nena secuestrada y asesinada en agosto pasado, quedó ayer literalmente en la nada, porque la Cámara Penal de Morón anuló el expediente, ordenó cambiar del juez y liberó a todos los involucrados en el hecho. La resolución fue tomada por la Sala III de la Cámara, que le dio la razón a las defensas a la hora de cuestionar la forma de llevar el expediente y dejó todo a ‘foja cero‘ para volver a interrogar a los sospechosos y determinar si pueden ser procesados. Además, se dispuso investigar la labor del fiscal Marcelo Tavolaro y separar del expediente al juez Alfredo Meade, mientras que tras el sorteo quedó a cargo de la causa el juez Gustavo Robles.
Los últimos dos imputados que fueron liberados son Hugo Bermúdez, sindicado como el sujeto que habría estrangulado a la nena mientras estaba en cautiverio porque ‘se le fue la mano‘ -según dijo un testigo de identidad reservada-, y de Héctor ‘El Topo‘ Moreyra, señalado como el responsable de haber planeado el secuestro en el marco de una venganza ‘poco convencional‘ contra su padre por negocios ilícitos.
Final trágico
Candela desapareció el 22 de agosto pasado en la esquina de su casa de Villa Tesei (partido de Hurlingham-Buenos Aires) y su cadáver fue encontrado a la vera de la Autopista del Oeste, en jurisdicción de ese partido, la tarde del 31 de agosto.
Según se determinó, si bien la niña estuvo bien cuidada durante gran parte de su cautiverio, se sabe que fue asfixiada y la autopsia determinó que poco antes habría sido abusada sexualmente. La hipótesis de la Fiscalía planteaba que Moreira fue el cerebro del secuestro y que se valió de algunas personas de la zona para poder cumplir el operativo: en esa lista aparecían Bermúdez; Leo Jara, quien según la pesquisa se habría acercado a la niña para engañarla; Alberto Espíndola, Fabián Gómez y Guillermo López, quienes según esa investigación habrían prestado colaboración durante el cautiverio. También fueron procesados la depiladora Gladys Cabrera, dueña de la casa donde habría estado la niña, y el carpintero Néstor Altamirano, en cuya vivienda también se sospecha que la menor habría permanecido cautiva. Sin embargo, ya en febrero la Cámara Penal resolvió liberar a varios de los detenidos con la morigeración de la pena.
Ayer una pericia de voz confirmó que Leo Jara había sido el autor de la llamada que se hizo a la casa de la madre de Candela cuando la nena estaba desaparecida, diciéndole que le preguntaran al marido donde estaba la plata y le avisaban que nunca la volverían a ver con vida.
Ahora, a partir del fallo de la Sala III de la Cámara de Morón dictado ayer, todo el andamiaje judicial construido en la causa se ha derrumbado y queda en la mira la forma en que llevaron adelante la investigación los policías bonaerenses, en medio de un caso que salpica la piratería y el narcotráfico.
Los abogados no pueden avizorar cómo podrá rearmarse la investigación, mientras que Carola Labrador, la madre de Candela, amenazó ayer con encadenarse frente al Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense si el crimen de su hija queda impune.

