El obispo de Zárate-Campana, Oscar Sarlinga, confirmó en las últimas horas que presentó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis, tras ser sometido a una investigación eclesiástica por malversación de fondos, maltrato al clero y otras irregularidades. El papa Francisco encomendó al cardenal Mario Poli la ‘misión fraternal‘ de indagar la situación financiero-pastoral de la diócesis de Zárate-Campana.

Fuentes vaticanas afirmaron ayer que el pontífice le aceptará ‘en breve‘ la renuncia a Sarlinga y designará un nuevo obispo para esta jurisdicción eclesiástica.

Según las denuncias, Sarlinga es acusado por sacerdotes y laicos de ‘administración fraudulenta de las instituciones educativas‘ diocesanas, ‘lavado de dinero en el Seminario San Pedro y San Pablo‘ y ‘de desviar subsidios para comedores infantiles otorgados por el ministerio de Desarrollo Social‘, entre otras cuestiones.

En los escritos enviados al Vaticano, los denunciantes atribuyeron a Sarlinga situaciones de ‘abuso de poder‘ y de ‘comportamiento inapropiado‘, además de ‘ocultar una retención de fondos diocesanos para pagar un arreglo extrajudicial en una causa de abuso sexual que implicó a un sacerdote‘.

Entre las denuncias también hay una sentencia firme contra el obispado de Zárate-Campana por el despido sin justificación -bajo expedientes 859/2013 y 2473/2014- de la exdirectora de Cáritas diocesana Silvana Bentancourt.

La mujer declaró en el juicio que su desvinculación se debió a ‘permanecer fiel a mis principios sin ser cómplice de situaciones indecentes, inmorales y fuera de los sacramentos de nuestra fe que comencé a vivir cotidianamente en mi ámbito de trabajo‘.

Monseñor Sarlinga es un hombre considerado cercano a Esteban Caselli, ex embajador ante la Santa Sede en tiempos de Carlos Menem y del influyente cardenal Tarcisio Bertone, exsecretario de Estado del Vaticano.

Sarlinga, del sector más conservador de la Iglesia, nació el 20 de mayo de 1963 y en 2003 se convirtió con 39 años en el obispo más joven del país.

El Papa ya había puesto en caja la arquidiócesis de Rosario tras las quejas formales que llegaron a Roma sobre desmanejos financieros y maltrato que precipitaron la salida de monseñor José Luis Mollaghan. En su lugar fue designado monseñor Eliseo Martín, un prelado con un perfil más social y pastoral.