El drama de muchas familias jujeñas parece no tener fin como consecuencia del alud de barro y las inundaciones registradas desde el pasado martes. La localidad más afectadas es Volcán y también Tumbaya y Bárcena, en el primer tramo de ingreso a la Quebrada de Humauaca y a unos 3 mil metros sobre el nivel del mar. En total, la población afectada en los tres municipios suma unas 1.700 personas, de las cuales alrededor de medio millar fueron trasladadas a centros especiales.

 

Las autoridades locales declararon “zona de desastre” al sector afectado. Hasta ayer, dos personas seguían desaparecidas. Se trata de Elena Zambrano (77) y su hijo Juan Carlos Zambrano (59), de quienes su familia no tiene noticias desde el martes, última ocasión que pudieron comunicarse con ellos. Asimismo, el alud se cobró dos vidas en la localidad de Bárcena.

 

Con el paso de los días, la mayoría de los pobladores trabajan arduamente para recuperar los pocos elementos que no arrastró el agua y pidieron la colaboración de todos los jujeños para levantar el pueblo. La ruta 9 sigue cortada mientras personal provincial trabaja para despejar los caminos afectados.

 

 

En Tumbaya, el 80% de sus viviendas resultaron afectadas y hay 296 personas en centros de evacuados. El terreno sufre también con desmoronamientos a cada rato e inundaciones con alturas superiores a 1,2 metros. El comisionado de lugar, Hugo Mamaní, contó que hay gente “que ha perdido el 100% de sus pertenencias”. Y la mayoría de los pobladores están sin servicios básicos.

 

Para mitigar la situación, cuadrillas de bomberos, policías, personal de Defensa Cilvil y el Ejército, trabajan en el lugar para llevar un poco de normalidad y calma. Un panorama similar se vive en Bárcena, con 100 de sus 158 habitantes desplazados de sus casas. Del pueblo no ha quedado prácticamente nada.

 

Hay también otras zonas en las que la capa de barro desplazada por el alud alcanza los dos metros, lo que complica mucho más “la vuelta a casa” que una inundación de agua normal porque afecta a las estructuras de las construcciones. También están colapsados el abastecimiento de agua potable en la zona y los sistemas de cloacas, de electricidad y de telefonía, con lo cual muchas familias se encuentran incomunicadas.

 

 

Parte de estas áreas están incomunicadas. No hay combustible ni alimentos y por tal motivo van a evacuar a los más de 2 mil turistas que quedaron varados en Purmamarca, Tilcara y Maimará, tras el peor alud de los últimos 40 años. Además, se le pidió a la población y a los turistas no viajar a la zona por el momento.

 

A estos desastres se le suma que el Servicio Meteorológico Nacional mantiene el alerta por tormentas fuertes para la zona afectada, ya saturada de agua por las precipitaciones de los últimos dos días.

 

Fuente: Clarín