El ministro de Economía, Luis Caputo, salió a defender la reducción del 85% en las cargas patronales para nuevos empleos incluida en la reforma laboral aprobada la semana pasada en el Senado y cuestionó la falta de apoyo público de las cámaras empresarias.
A través de su cuenta en X, el funcionario calificó la medida como “casi lo más importante de la ley” y expresó su sorpresa por la escasa repercusión: “Les bajamos las cargas patronales un 85% para los nuevos empleos y no se habla del tema. Ninguna cámara festeja, nada. No salgo de mi asombro”, escribió.
Según explicó el oficialismo en reiteradas oportunidades, el objetivo es reducir el costo laboral formal para incentivar la creación de empleo registrado, especialmente en pymes y sectores intensivos en mano de obra.
El planteo de Caputo se apoyó en un análisis difundido por el economista Nadin Argañaraz, titular del IARAF, quien detalló el impacto técnico de la medida. De acuerdo con sus cálculos, las contribuciones patronales por un nuevo empleado bajarían del 27% actual al 15% durante 48 meses. En términos de cuña laboral —sumando aportes personales y contribuciones patronales—, el peso sobre el salario bruto pasaría del 44% al 32%, una reducción de 12 puntos porcentuales.
Sin embargo, el clima empresario dista del entusiasmo. En un contexto de caída de la actividad y del empleo, sectores privados advierten que la baja de cargas, si bien relevante, no alcanza por sí sola para revertir la desaceleración.
Reclamos desde el sector mayorista
La semana pasada, la CADAM —que agrupa a supermercados mayoristas— expresó su rechazo a modificaciones introducidas en el artículo 128 de la reforma laboral, al advertir que consolida aportes obligatorios sin controles ni trazabilidad.
Según la entidad, el cambio elimina el carácter voluntario de ciertos aportes a cámaras empresarias y garantiza la continuidad de una recaudación millonaria sin mecanismos de rendición pública. En ese marco, cuestionaron posibles conflictos de intereses vinculados a la Camara Argentina de Comercio (CAC) y la Confederacion Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que participan en negociaciones paritarias y administran fondos a través del INACAP.
Reunión con la UIA y preocupación por la actividad
En paralelo, Caputo mantuvo el viernes pasado una reunión con el presidente de la Union Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, en la que se analizaron medidas para reactivar la actividad económica, como el impulso al crédito al consumo y la devolución del IVA a la construcción.
Pese a la agenda de reducción impositiva y flexibilización regulatoria promovida por el Gobierno, los industriales observan con cautela la evolución de la economía, con niveles de capacidad instalada apenas superiores al 50% en varios sectores.
El cruce expone una tensión latente: mientras el Ejecutivo presenta la baja de cargas como un hito estructural para el empleo formal, buena parte del empresariado mantiene una postura prudente, condicionada por la debilidad de la demanda y el freno en la actividad.

