Con un escenario propio, montado sobre un camión que se detuvo frente a la Plaza Moreno, los gremios de la CGT que se movilizaron al Congreso tomaron distancia de los manifestantes de la izquierda, que se acercaron hasta el Congreso y protagonizaron incidentes contra las fuerzas de seguridad: intentaron derrumbar el vallado policial y lanzaron piedras contra los uniformados, que repelieron el avance con un carro hidrante y gases lacrimógenos.

Luego del uso de varias cápsulas de gas lacrimógeno, la avanzada de manifestantes se replegó hasta la vereda de la Plaza del Congreso. Minutos después, se retiraron los camiones hidrantes y sobreviene una tensa calma. Se espera que la policía motorizada cruce las vallas y entre a la plaza en los próximos minutos.

“Tal vez la semana que viene haya otra sesión en el Congreso. Por eso vamos a exigirle a la Confederación General del Trabajo (CGT) un paro de 36 horas con movilización”, dijo Abel Furlán, titular la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en representación del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) en su acto en Avenida de Mayo.

Aunque la CGT resolvió para este jueves un paro general sin movilización, varios de sus gremios y otros que no pertenecen a la central obrera coparon la avenida hasta la esquina con la calle Luis Sáenz Peña. Además de la UOM, se sumaron la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y sindicatos de las dos Central de Trabajadores de la Argentina (CTA).

Vinimos a manifestarnos, no a hacer quilombo al frente con las organizaciones de izquierda”, dijo un manifestante de la UOM a LA NACION. Es que se ubicó un camión que sirvió como escenario justo antes de la Plaza Mariano Moreno, donde se dio un discurso. “Los que quieran ir hasta el Congreso, pueden hacerlo”, agregó la fuente sindical.

De esta manera, los sindicatos se desmarcaron de la actividad de otras organizaciones presentes frente al Congreso Nacional, y de una posible represalia de las fuerzas de seguridad. “El tema es que si reprimen, se van a venir todos para acá”, comentó el hijo de un histórico referente de la guerrilla izquierdista a este medio entre tambores y canciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Mientras el oficialismo conseguía el quorum para debatir la reforma laboral, desde el improvisado palco y hacia una Avenida de Mayo repleta sonaba la Marcha de la Bronca en los altoparlantes. “Hay unidad de este frente de trabajadores y trabajadoras. Estamos movilizados en las calles para decirle no a la reforma laboral”, anunció un locutor.