Mucho antes de los estadios repletos, los Balones de Oro y una familia conocida en cada rincón del planeta, Jorge Messi y Celia Cuccittini eran dos jóvenes rosarinos que intentaban construir una vida juntos. Se habían conocido en Las Heras, en la zona sur de Rosario, en un entorno de familias trabajadoras y con raíces italianas. Allí comenzó una relación que terminaría acompañándolos durante casi medio siglo.
Jorge Messi y Celia Cuccittini, 48 años de amor entre sacrificios y una familia que venció la distancia
Se conocieron cuando eran jóvenes en un barrio trabajador de Rosario y se casaron en pleno Mundial de 1978. Tuvieron cuatro hijos, atravesaron dificultades económicas y llegaron a vivir separados por miles de kilómetros para sostener el futuro de su familia. La muerte de Jorge cerró una historia compartida durante casi medio siglo.
Su historia estuvo lejos de transcurrir únicamente alrededor del éxito. Hubo épocas de poco dinero, largas jornadas laborales, cuatro hijos que criar, decisiones que obligaron a la familia a vivir en distintos continentes y años en los que Jorge y Celia tuvieron que sostener un proyecto familiar a la distancia.
Este viernes, con la muerte de Jorge Messi a los 68 años en Rosario, esa historia llegó a su capítulo más doloroso. Apenas unas semanas antes, el matrimonio había cumplido 48 años desde aquel casamiento de junio de 1978.
1978, una boda en Rosario en pleno Mundial
Jorge y Celia se conocían desde jóvenes. Crecieron en el barrio Las Heras y el vínculo comenzó mucho antes de que el apellido Messi tuviera alguna relación con la fama.
Después de varios años juntos tomaron la decisión de casarse. Fue el 17 de junio de 1978 en la iglesia Corazón de María de Rosario, mientras Argentina vivía la euforia del Mundial que terminaría conquistando días después.
La escena tenía poco que ver con el mundo que conocerían décadas más tarde. Jorge trabajaba y buscaba progresar dentro de la industria metalúrgica; Celia también aportaba a la economía familiar. No había lujos ni grandes planes empresariales. El proyecto era mucho más sencillo: formar una familia.
De 1980 a 1993, la familia comenzó a crecer
El matrimonio pronto empezó a agrandarse.
El primero de sus hijos fue Rodrigo, nacido en febrero de 1980. Dos años después llegó Matías. El 24 de junio de 1987 nació Lionel Andrés y, finalmente, en noviembre de 1993 llegó María Sol, la única mujer de los cuatro hermanos.
Eran años completamente diferentes a los que vendrían después.
Jorge trabajaba en Acindar, donde llegó a ocupar un puesto de responsabilidad dentro de la planta, mientras que Celia trabajó en un taller de bobinas magnéticas y también realizó tareas de limpieza para colaborar con los gastos de una casa con cuatro hijos.
Los Messi vivían sin grandes comodidades y el dinero debía administrarse cuidadosamente. En esa cotidianeidad de trabajo, escuela y familia apareció el fútbol como una actividad más de uno de sus hijos.
Nadie sabía todavía hasta dónde llegaría.
Los años difíciles y un problema que cambió todos los planes
La vida del matrimonio dio un vuelco cuando aparecieron dificultades relacionadas con el crecimiento de Lionel.
El futuro futbolista necesitaba un tratamiento hormonal cuyo costo suponía un desafío considerable para la economía familiar. Jorge y Celia tuvieron que buscar alternativas mientras continuaban sosteniendo a sus otros tres hijos.
Aquello introdujo una preocupación que excedía completamente al fútbol. No se trataba únicamente de saber si Leo podía convertirse algún día en profesional, sino de conseguir las herramientas necesarias para acompañar su desarrollo.
Fue en ese contexto cuando apareció una posibilidad que cambiaría no solamente la carrera del adolescente, sino también el matrimonio de Jorge y Celia y la dinámica completa de los Messi.
Barcelona estaba interesado.
2000, el viaje que terminó dividiendo a la familia en dos
Lionel tenía apenas 13 años cuando en 2000 apareció concretamente la oportunidad de instalarse en España y continuar su formación en Barcelona. Una de las razones decisivas para aceptar aquella posibilidad fue que el club catalán podía hacerse cargo del costoso tratamiento que necesitaba el joven.
La familia intentó inicialmente comenzar una nueva vida junta en Europa.
Pero no funcionó para todos.
Rodrigo, Matías y especialmente María Sol extrañaban Rosario, sus amistades y su vida cotidiana. Celia debía pensar en el bienestar de sus cuatro hijos y no exclusivamente en la prometedora carrera deportiva de uno de ellos.
Entonces Jorge y Celia adoptaron probablemente una de las decisiones más duras de su matrimonio: dividir temporalmente a la familia.
Celia regresó a Rosario con los otros hijos. Jorge permaneció en Barcelona acompañando a Lionel.
No fue una separación de la pareja, sino una forma muy particular de sostener el mismo proyecto desde lugares diferentes.
Durante aquellos primeros años, Celia viajaba entre Argentina y España mientras Jorge acompañaba diariamente la adaptación de Leo. Años después, el propio Jorge reconocería lo difícil que también había resultado para él aquella etapa. Lionel llegó a pasar meses sin ver a su madre y recordó posteriormente que sufrió profundamente la distancia.
El sacrificio comenzó a tener recompensa
Aquello que durante años había sido incertidumbre empezó lentamente a transformarse.
Lionel avanzó por las inferiores del Barcelona, llegó al primer equipo y en octubre de 2004 debutó oficialmente en la Liga española. Para entonces, Jorge ya se había convertido en una figura central en el manejo de la carrera de su hijo, mientras Celia mantenía el núcleo familiar y los vínculos con Rosario.
Los éxitos comenzaron a multiplicarse.
La familia que años antes había tenido que calcular gastos para costear tratamientos y mantener cuatro hijos empezó a contemplar cómo aquel enorme sacrificio daba resultados que ni siquiera ellos habían imaginado.
Pero Jorge y Celia conservaron una característica durante todo ese proceso: evitaron convertirse ellos mismos en celebridades.
Incluso después de que Lionel se transformara en una de las personas más famosas del planeta, ambos siguieron manteniendo a Rosario como uno de los centros de la vida familiar y aparecieron públicamente principalmente en acontecimientos vinculados con sus hijos.
2009, la noche en que Celia pudo estar presente
Uno de esos momentos tuvo un significado especial.
En 2009 Lionel ganó su primer Balón de Oro. Después de tantos años en los que Celia había tenido que seguir desde Argentina muchos de los primeros grandes pasos de su hijo, pudo participar de una celebración especial en el Camp Nou: fue ella quien apareció con el trofeo para entregárselo a Leo ante el público del Barcelona.
Era una imagen muy diferente a la de aquella madre que años antes debía despedirse de España para regresar a Rosario dejando a su hijo adolescente junto a Jorge.
El esfuerzo que había dividido geográficamente a la familia comenzaba también a regalarles momentos de enorme felicidad.
2017, otra vez todos juntos en Rosario
Otro capítulo importante llegó el 30 de junio de 2017, cuando Lionel Messi y Antonela Roccuzzo se casaron en Rosario.
Jorge y Celia estuvieron juntos en una de las celebraciones familiares de mayor exposición pública. Para una pareja que había comenzado su historia en un barrio rosarino a fines de los años 70, aquel matrimonio representaba también una suerte de círculo completo: sus hijos ya habían construido sus propias vidas y la familia seguía encontrando en Rosario su lugar de reunión.
Con los años también llegaron los nietos y una nueva generación fue agrandando aquel núcleo que Jorge y Celia habían iniciado décadas atrás.
2022, la felicidad más grande alrededor de una cancha
El 18 de diciembre de 2022 llegó otra imagen destinada a permanecer en la memoria familiar.
Argentina conquistó el Mundial de Qatar y Lionel finalmente levantó la Copa del Mundo. Jorge estuvo junto a su hijo después de la ceremonia de premiación, en una de las imágenes familiares que quedaron de aquella noche histórica.
Para Jorge y Celia suponía contemplar desde el otro extremo del camino aquello que habían comenzado más de dos décadas antes.
El chico por el que habían dividido la familia entre Rosario y Barcelona, el hijo cuyo tratamiento generó enormes preocupaciones económicas y el adolescente al que debieron permitirle crecer a miles de kilómetros de su casa finalmente era campeón mundial con Argentina.
2026, el momento más difícil para el matrimonio
La historia entró este año en su etapa más dolorosa.
Durante el Mundial 2026 trascendió que Jorge atravesaba un problema de salud y permanecía bajo seguimiento médico. Celia se mantuvo junto a él mientras el entorno familiar pidió privacidad y evitó revelar públicamente detalles sobre el diagnóstico.
Fue otro momento en el que aquella estructura construida desde los años de juventud en Rosario volvió a hacerse visible: la familia se cerró alrededor de uno de los suyos.
Jorge y Celia habían cumplido 48 años de matrimonio el pasado 17 de junio.
Menos de dos meses después, este viernes 7 de agosto, Jorge murió a los 68 años en Rosario.
La noticia puso fin a una historia compartida que atravesó prácticamente todos los extremos imaginables: una juventud de barrio, años de trabajo y dificultades económicas, cuatro hijos, una familia partida entre Argentina y España, el ascenso extraordinario de Lionel y una vida que terminó desarrollándose bajo una fama mundial que jamás habían buscado para ellos mismos.
Pero detrás de todo aquello permaneció la misma pareja que había empezado mucho antes.
Jorge Messi y Celia Cuccittini estuvieron juntos durante 48 años. Y antes de convertirse en los padres de una leyenda del fútbol, habían construido su propia historia.