El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró en abril una suba del 2,8%, según informó este lunes el INDEC. La cifra representa una aceleración frente al 1,5% de marzo y se convirtió en el mayor aumento mensual desde agosto del año pasado.

La principal causa del repunte inflacionario mayorista fue el incremento del dólar oficial, que subió casi un 9% en el mes, lo que impactó directamente en el valor de los productos importados y en los autos, cuyos precios crecieron cerca del 5% en promedio.

Este tipo de inflación, que mide los precios antes de llegar al consumidor final, suele anticipar movimientos futuros en los precios minoristas, aunque no de forma automática ni con la misma intensidad.

En un contexto de relativa estabilidad cambiaria y con la inflación general en descenso —el índice de precios al consumidor fue del 2,8% en abril—, el dato mayorista marca una alerta sobre los sectores más expuestos a los movimientos del tipo de cambio.

Desde el Gobierno buscan contener este efecto mediante políticas de desinflación sostenida, aunque los analistas advierten que la dolarización parcial de la economía, la apertura importadora y la baja en el nivel de actividad también generan presiones cruzadas que podrían impactar en la evolución de precios durante los próximos meses.

Para mayo, algunas consultoras privadas proyectan una desaceleración del IPIM hacia el 2,1%, aunque dependerá en buena parte del comportamiento del dólar y los ajustes que puedan darse en tarifas o combustibles.