La noche del 7 de enero fue un punto de quiebre en la localidad cordobesa de Río Cuarto. Un hombre regresaba a su casa después de jugar al fútbol y, en cuestión de segundos, fue víctima de un episodio de violencia brutal que lo dejó hospitalizado, al borde de la muerte y con una pierna amputada.

Paolo de la Fuente, de 37 años, fue atropellado por un auto, que lo arrastró por varios metros; y luego baleado a quemarropa. Nada de eso estaba destinado a él. Según los investigadores, fue “atacado por error” y el blanco de los criminales era otra persona.

Más de diez días después, Paolo continúa internado en estado crítico en el Hospital San Antonio de Padua. Perdió una pierna, permanece en terapia intensiva y su pronóstico es reservado.

Mientras la Justicia avanza con la investigación y un sospechoso fue detenido, la familia decidió convocar a una marcha para reclamar justicia y denunciar la inseguridad.

La historia del hombre baleado “por error” en Río Cuarto

El hecho ocurrió en el barrio cordobés de Fénix, en la esquina de las calles Laprida y Salta. La reconstrucción judicial indica que De la Fuente volvía en su moto luego de jugar un partido de fútbol. Antes, había llevado a un amigo y emprendía el regreso a su casa.

En ese trayecto fue embestido por un Volkswagen Vento. El impacto lo hizo caer y el auto lo arrastró entre 15 y 20 metros. El conductor bajó del vehículo y, sin mediar palabra, le disparó una ráfaga de al menos 15 tiros dirigidos a las piernas. Luego escapó del lugar a toda velocidad, dejándolo tirado y herido sobre el asfalto.

Los vecinos alertaron a los servicios de emergencia y De la Fuente fue trasladado de urgencia al Hospital San Antonio de Padua. Desde ese momento, su vida quedó en manos de los médicos.

En las horas posteriores al ataque, la brutalidad del hecho llevó a la Justicia a especular con un ajuste de cuentas y alguien lo quería muerto. Sin embargo, con el avance de la investigación, esa hipótesis fue descartada. La principal línea que maneja la fiscalía es que el agresor confundió a De la Fuente con otra persona.

Es así porque el hombre tiene una contextura física, rasgos y una moto similar a los de otro que habría tenido un conflicto previo con el ahora detenido. Esa confusión habría desatado el brutal ataque.

“Jamás iniciaría una pelea”

De la Fuente, oriundo de La Pampa, se había radicado en Río Cuarto hace más de una década para jugar en la Liga Regional de Fútbol. Su vida está atravesada por el deporte y el trabajo. Está casado y tiene una hija.

“Es la persona más noble, buena, positiva y trabajadora que conozco. No tiene maldad alguna y siempre estaba feliz. Ama jugar al fútbol, su gran pasión, y compartir momentos con sus amigos y familia. Jamás iniciaría una pelea. Ama a su hija con su vida y ella lo ama de la misma manera”, lo describió su mujer Lucrecia Méndez.

“Merece que se haga justicia. Le arruinaron la vida. Cada vez que vuelvo del hospital, veo los ojos de mi hija, tristes pero llenos de esperanza, esperando verme llegar caminando junto a su papá. Pero su papá, si sale, no va a poder llevarla de la mano ni caminar a su lado”, expresó llena de angustia.

Según el último parte médico, los disparos impactaron principalmente en sus piernas y provocaron severos daños óseos y vasculares. También hay lesiones derivadas del choque y el arrastre.

Con el correr de los días, el cuadro se agravó y le amputaron la pierna derecha, la más comprometida por los impactos de bala. Además, presentó complicaciones renales y fue inducido a coma. Ahora, permanece internado en terapia intensiva, con pronóstico reservado.

Un detenido y muchas sospechas

La investigación está a cargo del fiscal Pablo Jávega. Como parte de la causa, realizaron allanamientos en distintos puntos de la ciudad, entre ellos en barrios Abilene y Alberdi. La Policía de Córdoba detuvo a un joven de 26 años acusado de ser el autor del ataque.

Durante los procedimientos secuestraron el Volkswagen Vento involucrado, dos armas de fuego (una pistola y un revólver calibre 22), cartuchos y la ropa que habría sido utilizada la noche del hecho.

El detenido fue imputado por el delito de homicidio calificado en grado de tentativa y permanece alojado en la cárcel de Río Cuarto, a disposición de la Justicia mientras avanza la investigación.

Mientras Paolo pelea por su vida, su familia decidió transformar el dolor en un pedido de justicia. Convocaron a una marcha para exigir justicia y visibilizar el caso, pero también para denunciar la violencia y la inseguridad que atraviesan a la ciudad.