El fenómeno meteorológico de El Niño ha vuelto a encender las alarmas a escala global, luego de que diversos organismos internacionales confirmaran que la probabilidad de su desarrollo para el segundo semestre de 2026 trepó de manera drástica al 90%.
Sube a 90% la probabilidad de que el fenómeno de "El Niño" impacte con fuerza en una zona argentina
Informes de la Organización Meteorológica Mundial y mediciones satelitales confirman la consolidación del evento climático para el segundo semestre de 2026.
La reactivación de esta fase cálida genera una profunda preocupación en el Litoral argentino, con especial atención en la provincia de Entre Ríos, donde los modelos matemáticos y las proyecciones meteorológicas anticipan que el evento podría manifestarse con una intensidad inusual y severa.
Los datos satelitales más recientes obtenidos por la NASA respaldan este escenario crítico tras detectar anomalías térmicas sumamente marcadas en el Océano Pacífico. Las observaciones de alta precisión ratificaron la presencia de una inmensa masa de agua cálida subsuperficial que avanza sostenidamente en dirección a las costas de Sudamérica.
Los especialistas detallaron que se identificaron múltiples olas Kelvin cálidas, las cuales acumulan energía térmica debajo de las aguas oceánicas y provocaron que el nivel del mar frente a Perú se elevara más de 15 centímetros por encima de sus valores normales durante mayo.
Los riesgos de un "Súper El Niño" en el sector productivo
Los análisis emitidos de forma conjunta por los principales centros meteorológicos mundiales indican que el acoplamiento entre el océano y la atmósfera se está consolidando con mayor rapidez que en años previos.
Los científicos advierten que si las anomalías en la temperatura superficial del mar superan el umbral de los dos grados centígrados de manera prolongada en la región clave del Pacífico central, se configurará técnicamente lo que la ciencia denomina un "súper El Niño".
De alcanzar este estatus extremo, el evento climático emularía los precedentes históricos más destructivos registrados globalmente desde mediados del siglo pasado, ocurridos en los períodos de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.
La principal preocupación de las autoridades entrerrianas radica en la alta vulnerabilidad geográfica de la Cuenca del Plata, una zona propensa a sufrir inundaciones recurrentes ante la alteración del régimen de precipitaciones.
Los modelos predictivos indican que el aumento desmedido de las lluvias favorecerá en un primer momento la recuperación hídrica de los perfiles del suelo, pero un exceso de agua desencadenará crecidas abruptas en las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay.
Para el sector agropecuario de Entre Ríos, este panorama plantea desafíos logísticos severos y riesgos agronómicos considerables que podrían comprometer las campañas agrícolas. El exceso de humedad en los campos habitualmente deriva en anegamientos rurales, serias dificultades para el tránsito en caminos secundarios, demoras generalizadas en la cosecha gruesa y la proliferación de enfermedades fúngicas en los cultivos de la región.