La salida de Marco Lavagna de la dirección del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) no fue un rayo en cielo despejado. Aunque el propio economista comunicó su decisión a los empleados a través de una carta en la que habló de “proyectos personales”, en la Casa Rosada reconocen que el reemplazo venía analizándose desde hacía tiempo.

Según fuentes oficiales, el apartamiento respondió a una combinación de factores técnicos, políticos y personales. En el centro de la escena apareció la relación tensa que Lavagna mantenía con el ministro de Economía, Luis Caputo, de quien dependía dentro del organigrama estatal.

Uno de los principales desacuerdos estuvo vinculado a la nueva metodología para medir la inflación. Mientras Lavagna impulsaba su implementación inmediata, desde el Gobierno —con el aval del presidente Javier Milei— sostenían que el cambio debía realizarse una vez consolidado el proceso de desinflación, para evitar suspicacias o lecturas políticas sobre los números.

“Con el nuevo sistema de medición se necesita otro perfil”, sintetizó una fuente oficial, que además mencionó fricciones por la medición de la balanza turística y el pasado político del economista en el Frente Renovador que lidera Sergio Massa. Lavagna había llegado al INDEC durante la gestión de Alberto Fernández, en el marco de los acuerdos internos del peronismo.

En los últimos días, esas diferencias también se reflejaron en redes sociales, donde sectores afines al oficialismo cuestionaron el vínculo del ahora exdirector con la oposición, a partir de un cruce público con Malena Galmarini.

Finalmente, este lunes se confirmó que Pedro Lines, hasta ahora segundo en el organismo, asumirá como nuevo titular del INDEC. Caputo explicó que el recambio está directamente relacionado con la futura implementación de la nueva fórmula del Índice de Precios al Consumidor (IPC), prevista —aunque postergada— para los próximos meses.

“El método actual va a seguir vigente por un tiempo. El Gobierno confía en que la inflación va a seguir bajando y no quiere dar lugar a acusaciones de manipulación del índice”, señalaron desde el entorno presidencial.

La actualización de la canasta del IPC es, además, un compromiso asumido con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el que los equipos técnicos trabajan desde la administración anterior.

En su mensaje de despedida al personal del INDEC, Lavagna destacó la etapa compartida y expresó que encara esta nueva etapa “con la tranquilidad de haber atravesado un período intenso y valioso”.