Señor director:

Hace unos días en un noticiero de televisión vi una entrevista que le hacían a un delincuente que está preso en Buenos Aires, condenado por el homicidio de un policía. Me causó gran conmoción escucharlo decir que de salir de prisión volvería a delinquir y, lo que es peor, que si se presenta el caso, no tendría reparo en matar uno, dos o más policías que se le cruzaran en el camino. Realmente, estas declaraciones a la prensa nos demuestra que hay una realidad muy grave en el sistema carcelario, que no es capaz de recuperar a una persona, evitando que vuelva a delinquir y asesinar. Sé que, como este caso, hay cientos en el país. El tema es que hay que detectarlos y aplicar sobre ellos algún sistema que evite que vuelvan a las calles con la misma idea que los llevó a la cárcel. Estamos cansados de enterarnos que alguien murió o fue asaltado por un delincuente que ya estuvo preso y que por diversas razones quedó en libertad. El sistema judicial debe poner especial cuidado en este fenómeno que hace que por la calle nos crucemos con potenciales asesinos. La vida de los ciudadanos corre peligro.

Pido que a este tema se lo considere como prioritario en la Argentina de hoy, ya que sin seguridad no habrá un posible desarrollo social. Los delincuentes no pueden andar sueltos por las calles, porque son una bomba de tiempo que no sabemos en qué momento puede estallar.