Señor director:

Quiero informar a la comunidad sobre la deplorable situación de nuestra Aduana Argentina, en el paso a Chile. El organismo depende del Ministerio del Interior de la Nación. El lugar no sólo carece de agua en los baños para los viajeros, sino que el personal, tanto de Gendarmería y aduanero, no cuentan de algo indispensable: agua para bañarse. ¿Podemos quedarnos en silencio? Mi reclamo quedó plasmado en el libro de quejas. Pero dudo que el federalismo y la responsabilidad del funcionariado se cumplan. Es nuestra triste realidad.


Beatriz Albaladejo
Licenciada en Ciencias Políticas y Sociales