Señor director: 

He visto que se han publicado algunos artículos respecto a la educación en valores. Pero hablan en sentido demasiado general. No nombran ni los valores respecto de los cuales hablan, ni los modos efectivos de transmisión. Por ejemplo mencionan a la familia. Sin embargo, no aclaran a que refieren con este concepto, aunque por la línea argumentativa, seguramente se refieren a la familia de los libros de lectura que se emplearon hasta finales del siglo XX.  

Por ocho años he trabajado en un proyecto de filosofía en sectores marginales y he visto como los llamados "valores”, que no son más que las normas con las que un sector pretende conformar una sociedad a su medida, producen mucho daño y exclusión social. Pero este daño que se produce por la rigidez de normas va mucho más allá de los sectores marginales. La creencia en un grupo de normas como medida de "normalidad”, llega a sectores medios y altos. 

Integrantes de familias monoparentales, familias sin padres, familias sin referentes mayores, concubinatos, todos ellos se sienten señalados por los llamados valores tradicionales que no son más que normativas que fueron buenas en sus épocas pero que en la actualidad hacen daño. 

Este señalamiento son los prejuicios que acompañan indefectiblemente a las normas sociales como medio de coerción, y hacen tanto daño, sobre todo debido a que las personas que juzgan prejuiciosamente, olvidan la raíz del valor que deberían defender. 

Muchas personas en épocas de grandes cambios sociales se plantean la clásica pregunta: ¿Estaré equivocado? al comparar sus sentimientos y forma de pensar con los llamados "valores”. 

Esta pregunta se debe a que se enseña que la sociedad no se equivoca, que los "valores” que se pretenden transmitir son eternos y dictados por fuentes superiores al ser humano. Pero les tengo una noticia, la sociedad se equivoca, porque quienes se llaman la sociedad, no es más que un grupo que defiende los intereses ocultos tras los llamados valores a través de prejuicios y bullying social. 

La sociedad se equivocaba cuando pensaba cosas como que las mujeres no tenían capacidad racional para votar, que la familia de los libros de lectura era garantía de buenos ciudadanos, que los nuevos tipos de familia son garantía de criminalidad, cuando decía que el divorcio desintegraría la sociedad. 

Si se equivocó tanto en el pasado, se puede seguir equivocando en el presente y seguro lo hará en el futuro, porque los valores son sólo un modo de estructurar la sociedad y deben cambiar para que todos y cada una de las personas puedan alcanzar la felicidad en cada diferente etapa de la sociedad. 
 
Paul Femenía 
DNI 17.417.715