Señor director: 

Me causa preocupación ver cómo la gente no está educada como corresponde. Días pasados venía por la Avenida José Ignacio de la Roza a la altura de La Bebida, una ambulancia del Servicio 107 con sus luces encendidas y con la sirena solicitando el paso ante lo que, seguramente, era una emergencia. Ya sea por temor o por impericia, casi ningún auto de los que transitaban delante del móvil se abrió para darle paso. El conductor debió hacer algunas maniobras para adelantarse con el peligro de provocar un choque. 

Nos hemos cansado de ver películas en la que los conductores, al escuchar una sirena se ‘tiran” directamente a un costado de la ruta o frenan para dejar que la ambulancia o, en algunos casos, los patrulleros de la Policía tengan camino libre para atender sus emergencias. 

Acá no, parece que nadie nos ha enseñado esa actitud y por el contrario nos encanta entorpecer el paso.