Señor director:
Fue el 2 de septiembre a las 14 horas. Hablo a Barreal: los 5 niños que trato de proteger, en ese medio del campo inhóspito, rodeado de necesidades, donde la escuela es el único medio para recibir contención e instrucción. Sin embargo, por un decreto presidencial, no asistieron a clases. Llamo a mis nietos, universitarios: sin clases. ¿Podemos tener claro, todos los ciudadanos del pensamiento político que deseen, la gravedad por el daño que se hace, a esas generaciones nuevas, que deben formarse con la responsabilidad de cumplir con el deber de cada uno, dentro de un orden estipulado? Los funcionarios públicos deben dar el ejemplo con medidas coherentes y ¡no partidistas! Errores como este, debemos denunciarlos, para que en algo colaboremos a lograr el rumbo (hoy perdido) que marcaron nuestros próceres, en este caso, nuestro querido educador de América, Domingo Faustino Sarmiento.
Beatriz Albaladejo
Licenciada en Ciencias Políticas y Sociales
