Señor director:

Ante los agravios que en reiteradas oportunidades ha recibido el papa Francisco provenientes de distintos sectores, como católica quiero manifestar mi disconformidad con tales expresiones. Dentro de lo que considero correcto tengo el deber y el derecho de manifestar que estas palabras inmerecidas hacia el Vicario de Cristo en la Tierra, líder de nuestra iglesia católica, deben llevarnos a una profunda reflexión. El respeto hacia nuestros semejantes debe ser la carta de presentación de toda persona. Los agravios, las ofensas, sólo traen discordia.

Los seres humanos estamos faltando al mensaje que dejó nuestro salvador Jesucristo, "amar a Dios sobre todas las cosas y al semejante por amor a él". De esta forma habrá paz tanto en el interior del hombre como en la sociedad.

Con estas breves palabras quiero expresar que el camino que debemos seguir es el de tener una buena convivencia en la divergencia, en la diversidad de opiniones, respetando precisamente a quien las manifiesta sin agravios, sin ofensas cuidando los límites morales, respetando los valores y sobre todo el culto que cada persona tenga.

Nuestro país está pasando una crisis de valores espirituales que hacen muchas veces equivocarnos, pero debemos ser reflexivos en algún momento para que nuestras manifestaciones sean verbales o gestuales lo más correcta posible para que el bien común que todos buscamos no se siga dañando y para ello es necesario dar testimonio de vida en tolerancia en respeto y en consideración con aquellos que tal vez no comulgan con nuestras ideas o pensamientos. Solo la paz y el amor tienden a un mejor vivir y sentir.

Clara Isabel Acosta Sosa
DNI 5.670.805